39. verdades que duelen.

83 12 2
                                        

ÚLTIMOS CAPÍTULOS

"¿Quienes aprueban que la temática del baile sea una noche en París?" La voz de Danna se escucho en toda el aula.

Se levantaron seis manos de las once personas que se encontraban presentes donde se reunía el comité de sociedad de alumnos. Como presidenta era su deber era organizar el baile de graduación, estaba emocionada, la idea de tener un vestido de princesa, un ramillete en su brazo ya Connor a su lado le emocionaba demasiado.

"Somos siete conmigo."Ella sonrisa, levantando su mano. "Es oficial chicos el tema será, una noche en París" Jessie soltó un chillido de alegría, mientras otras de las chicas sonrieron con emoción y a los hombres realmente les deba igual, ellos solo querían que los troyanos ganaran las nacionales.

"Pero..." Sandy hablo.

"Lo sé Sandy." Danna tomo su mano amistosamente. "Tu idea sobre el viejo oeste fue... Am buena pero aquí se hace lo que acepta la mayoría, es democracia cariño."

La pequeña chica asintió con una mueca triste bajando de la mesa su maqueta cubierta de tierra, muñequitos de vaqueros y animales.

"Jessie dejo en tus manos el presupuesto del baile." La chica se levanto de su asiento. "Ahora tengo que irme, muchas gracias a todos chicos."

Danna se despidió y tomo su bolso para salir rápidamente hacia su camioneta. Monic la esperaba en una tienda en el centro de Charleston, hoy empezarían a comprar todo lo necesario para su hermanito.

Exacto era un niño, Danna estaba emocionada a morir como si se tratara de su propio hijo, aunque realmente no quería uno en esos momentos. Al llegar a Balec la mueblería favorita de su mamá corrió hasta su interior. Pudo notar el castaño cabello de Monic atrapado en un moño alto y como hablaba muy alegremente con alguien que acariciaba su vientre, ese alguien le era tan familiar.

Sebastian Foley cruzándose en su camino de nuevo. No podía evitarlo para siempre.

"¡Danna!" Sonrío Monic al ver a su hija besándola por la mejilla cuando se acercó.

"¿Que hace el aquí?" Dijo en tono cortante sin importarle que el escuchara.

"A mi también da gusto verte ángel." Sebastian sonrió. "Se te olvida que esta es la mueblería de mi tío."

"Deja de llamarme así eres irritante." Hablo entre dientes, para después darle la espalda. "Iré a ver las cunas mamá."

Empezó a caminar entre los muebles en muestra. Sebastian susurro algo a su querida ex suegra y ella asintió con gusto perdiéndose de pronto entre los comedores rústicos. La chica se quedo mirando la pequeña cuna blanca con un colgante de una luna de madera y estrellas encima, era perfecta y sabia que Monic estaría de acuerdo. Empezó a buscar a su mamá con la mirada pero solo encontró a Sebastian mirándola con una sonrisa socarrona.

"¿Podemos hablar? - Preguntó el tranquilamente. "Por favor."

"¿De que?"

"De nosotros."

"No hay un nosotros Sebastian." Danna se alejó hasta la otra cuna.

"Quiero tu perdón." Danna giro hacia el, sus miradas fueron firmes, azul contra cafe en un momento silencioso.

"¿Y si lo tienes me dejaras de molestar? ¿Regresaras a Minnesota a joder a alguien mas?" El no respondió sus ojos azules que solían brillar todo el tiempo lucían apagados, mientras los de la chica se habían vuelto oscuros, por el coraje y todas las cosas guardadas en ella. "Si... Eso imagine."

"Aunque lo quisiera, no puedo irme Danna, he dejado la universidad."

Danna quedo sorprendida, ¿lo había hecho? Por eso estaba en Charleston.

VERANO Donde viven las historias. Descúbrelo ahora