La vida de San no era tan interesante (o al menos así lo consideraba él después de haberse acostumbrado a lo de los hilos). Se basaba en levantarse, dirigirse al trabajo y regresar a casa.
El rubio había perdido todo interés en cualquier relación amorosa, ya que sabía que sus parejas simplemente no eran destinadas a él, ya que su hilo carmesí los delataba.
Había intentado tener cualquier tipo de relación, pero Choi consideraba de que era egoísta ya que le quitaba tiempo a esa persona de estar con su verdadero destino, por lo que después de un tiempo, simplemente espero a que llegase el suyo. Aunque ya estaba lo suficientemente cansado como para ilusionarse con cualquier cosa.
Pero eso no quería decir que se había vuelto un amargado. Todos conocían al chico por ser un rayito de sol, en la cafetería trataba a todos los clientes y a sus compañeros de trabajo de maravilla, incluso habían llegado a comentarle que era demasiado amable para ese mundo tan cruel, pero San simplemente negaba con una sonrisa en su rostro.
Sentía que su vida era monótona, pero siempre trataba de verle el lado bueno a todo.
Ese día no era la excepción. El rubio se dirigía a la cafetería en donde trabajaba todos los días, la cual quedaba cerca de su apartamento. Era bastante temprano, ya que le tocaba abrir el negocio ese día, así que decidió salir un poco antes para disfrutar la fresca brisa que ofrecía esa mañana.
Llegó a la cafetería y abrió la cortina con parsimonía. Al entrar, la poca ausencia de café que quedaba en el lugar inundó sus fosas nasales, soltando una pequeña sonrisa por el olor tan familiar.
Estaba ordenando todo para abrir el negocio cuando su compañero de trabajo y mejor amigo entró por la puerta, siendo ruidoso como siempre.
—Pero casi quedo ciego por tu radiante aura, Sannie —le dijo al rubio casi gritando.
—Y buen día para ti también, Yunho. ¿Cuándo vas a para de decir esas cosas? —ya era costumbre escuchar los pésimos piropos de su amigo cada mañana, era bastante tonto, pero no podía evitar querer a ese tonto.
[...]
Toda la mañana transcurrió tranquila, atendiendo a los clientes que llegaban a pasar un tranquilo rato en esa cafetería.
—Voy a pasar a la bodega a checar el inventario, ¿estarás bien atendiendo a los clientes solo?
—Claro, no hay tanta gente a esta hora, ve tranquilo —le respondió Choi con su típica sonrisa.
Pasó un rato solo atendiendo a las pocas personas que llevaban, justo ahora estaba detrás del mostrador, pasando un trapo húmedo para limpiar las pequeñas gotas de café que se encontraba en esta, cuando escuchó la campanilla de la puerta sonar, anunciando un nuevo cliente.
San guardó el trapo para atender a la persona que llegó, se posicionó detrás de la caja registradora, pero antes de lograr recibir a su cliente con las típicas palabras de bienvenida, se fijó en su meñique, y en ese justo instante, las palabras se atoraron en su garganta, produciéndole un intenso mareo.
El chico no tenía un hilo definido, estaba borroso, y solo se veía el pequeño nudo alrededor de su dedo.
—Buen día, ¿podrías darme un Iced Americano?
Y entonces, San se desmayó.
͙⁺˚*・༓☾ 💛 ☽༓・*˚⁺‧͙
Me encanta, hasta aquí mi reporte, Joaquín
Ahre no, me encanta este tipo de au, es re lindo todo
Les subo el prólogo y el cap 1 por hoy para que logren meterse un poco en la trama, pero déjenme decirles que las actualizaciones acá serán constantes porque ya tengo varios capítulos adelantados
Espero que les guste muchísimo 🥺
¡Que tengan un lindo día!
- Ren 💛
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Musubi | woosan
Fanfiction❝ El hilo del destino, aquel que puede estirarse y enredarse, pero jamás romperse. Choi San logra ver estos hilos carmesí en los meñiques de los demás, menos el suyo. Pero Jung Wooyoung era un caso especial: su hilo estaba difuminado, sin mostrar un...
