Los cuatro chicos ya estaban dentro del establecimiento, mientras que Yunho y Yeosang peleaban entre sí en uno de los videojuegos, San se encontraba perdido mirando el meñique de Wooyoung.
Cualquier persona que viese a Choi pensaría que el chico estaba loco por solo mirar la mano del pelinegro, pero esto le interesaba muy poco al rubio.
¿Cuándo había pensado que encontraría semejante hilo? La verdad era que San nunca había considerado siquiera esta posibilidad. Sentía que volvía al inicio, cuando por primera vez había observado estos peculiares cordones y se había asustado. Recordó cuando llorando le contó a su madre lo que le pasaba, pero nunca lo tomó en serio, ni ella ni nadie más. Así que con el tiempo había dejado de hacerse preguntas acerca de su condición, y había aprendido a guardarse todo.
Quería incluso echarse a llorar, la duda se lo estaba comiendo vivo y se sentía más estresado de lo normal. Solo quería hablar con alguien que lo entendiese, pero sabía que jamás llegaría esa persona.
¿San?
Tal vez moriría y nunca encontraría respuestas, tal vez se quedaría solo, observando el destino de todos los demás mientras él no recibía nada. Con cada pensamiento, San sentía que su vista se nublaba, se sentía abrumado, de absolutamente todo.
Hey, San.
Solo quería ir a casa, tirarse en su cama y llorar hasta quedarse dormido. Sabía que no encontraría respuestas con nadie y el asunto lo estaba cansando. "Tal vez debiste haberte suicidado cuando tenías la oportunidad, idiota", pensó Choi, al borde de las lágrimas.
—¿Choi San? Hey, ¿estás bien? Te ves pálido —dijo Jung apoyando su mano con cierta preocupación en el hombro del chico que estaba apunto de llorar.
—Ah, l-lo s-siento, estaba pensando en algo —le respondió limpiándose las lágrimas que amenazaban salir en cualquier momento.
Genial, hiciste el ridículo de nuevo enfrente de él, eres un genio, Choi.
—Hey, Sannie. Queremos ir a ese juego de terror del fondo, ¿vienes? —preguntó Yunho llegando con Yeosang con un par de refrescos.
—¿Estás loco? Sabes que no me gustan las cosas que dan miedo.
—Oh vamos, lo sé pero Yeosang, Woo y yo queremos ir, no te vamos a dejar acá solo —volvió a reclamar el más alto con un tierno puchero.
—Si quieres yo me puedo quedar contigo, no es como si tuviera tantas ganas de asustarme —ofreció amablemente el pelinegro que hasta ahora no había mencionado ninguna palabra.
Y antes de que San pudiese responder algo, Kang con una sonrisa cómplice que le regaló a Jeong, los dos chicos mencionados se fueron básicamente al juego gritando un desesperado "diviértanse, tórtolos".
No otra vez.
[...]
Wooyoung se sentía culpable, aunque no sabía ni el por qué.
Se preguntaba el por qué el otro chico parecía exageradamente incómodo cuando estaba junto a él, quería hablarle, conocerlo mejor, pero creía que era solo una molestia para el rubio. Pero Jung haría lo posible por agradarle al otro chico, si que lo haría.
En ese momento ambos se encontraban sentados en unas sillas que quedaba cerca de la máquina expendedora de la sala, así que aprovechó para tratar de solucionar lo que sea que tuvieran.
—¿Puedo preguntarte algo?
—Bueno, ya lo hiciste —dijo en un tono burlón que provocó una pequeña risa en ambos.
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Musubi | woosan
Fanfiction❝ El hilo del destino, aquel que puede estirarse y enredarse, pero jamás romperse. Choi San logra ver estos hilos carmesí en los meñiques de los demás, menos el suyo. Pero Jung Wooyoung era un caso especial: su hilo estaba difuminado, sin mostrar un...
