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Desde que finalizó nuestro castigo, no he vuelto a hablar o estar cerca e Park Jimin. Desde que Nam mencionó la respuesta, no he parado de leer en libros, e investigar por internet, sobre las emociones.

La descripción de algunas es confortable para mí, a pesar de que otras me provocan un miedo. En mi mente, cuando leo sobre el deseo, siento que se asemeja a una enfermedad. Pero descubro un miedo porque la definición concuerda a la perfección con lo que anhelo de Park Jimin.

Quiero que su atención se dirija sólo a mí y... he descubierto, cuando lo observo desde lejos y mis ojos se topan con los de él, que deseo tocarlo, que mi cuerpo responde, como nunca antes lo ha hecho, a la necesidad o al capricho de que él piense que soy para él.

Aun así, me siento impuro. Soy impuro no porque yo lo sepa desde mi entendimiento; soy impuro porque en varios textos descubro que el deseo, en un sentido pasional, es como un pecado. Pero Nam y Jin me han asegurado que, a esta edad, e inclusive desde antes, algunas personas experimentan ese deseo. Es natural en el ser humano, por lo cual, el yo tenerla tan presente en estos días es debido a que ha llegado mi momento, e insistencia, de experimentar más.

Namjoon recalca demasiado que yo no soy impuro, él ha investigado al igual que yo y, gracias a ello, me ha dejado claro que el enamoramiento que padezco hacia Park Jimin sólo está manifestándose en una nueva etapa. Mi querer hacia Park Jimin ha estado presente desde la infancia y en ese entonces mi cuerpo aun no era consciente de quererlo. Sin embargo, ahora que he crecido y lo vuelvo a ver, todo yo, tanto mi mente como mi cuerpo, al fin son conscientes de quererlo.

Delirio de estar contigo (YoonMin)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora