Estamos a mitad de vacaciones ¿lo sabías, Jimin?
Estoy realmente contento porque hoy jugué contigo y con Nam durante toda la tarde. Tenemos suerte de vivir cerca de un parque. En estos momentos me encuentro bebiendo un vaso de leche mientras finjo ver la televisión. Mamá piensa que ésa es la manera para mantenerme estático. El problema es que mi inquietud en realidad se encuentra en mi mente.
Ella y papá han estado sospechosos. Se dicen cosas serias durante la noche mientras yo estoy en la habitación. A veces bajo las escaleras y escucho sus susurros en la cocina. ¿Estarán hablando de mí? ¿Acaso tienen miedo de mí desde que me llevaron al psicólogo? Jimin, estoy asustado...
El timbre de la casa ha sonado. Alguien está afuera. Mamá abre la puerta. ¡Oh, Jimin! ¡Eres tú con tu mamá!
Mi madre se alegra y los recibe. Pongo mi vaso en la mesita y tú me abrazas. En realidad estoy alegre. El miedo se ha ido con tu presencia. Tu mamá te ha pedido que me sueltes porque parece que me vas a asfixiar.
Miro el reloj y me quedo confundido. Ya es de noche y papá aún no llega. Siento que toman mi mano: es tuya. Parece que sabes cuando estoy triste.
Nos alejamos de nuestras madres y subimos las escaleras directo a mi habitación. Una vez dentro, comienzas a revisar mis juguetes. Sonríes y me miras. O al menos eso creo, pues casa vez que sonríes tus mejillas se levantan y esconden tus ojos. Dejas de hacerlo y ahora me miras con seriedad. Te acercas a mí, me abrazas de nuevo y escondes tu rostro en mi pecho.
Siento algo extraño. No sé cómo reaccionar.
–No quiero verte triste –Me dices.
–No estoy triste –Respondo.
Levantas tu rostro mirándome desde abajo. Ahora pareces enojado. ¿Cómo le haces para dar a conocer tus emociones? Si yo estoy feliz, triste o irritado, siempre tengo la expresión seria. Vaya, tal vez por eso mis padres me llevaron al psicólogo. Aunque... ¿cómo es que tú logras captar con facilidad mis emociones? Al pensar en esto, quedo agradecido contigo.
–Lo estás y no mientas. Ven –Me tomas de la mano y nos sentamos en el suelo–. Inventé una historia, Yoongi –Me miras entusiasmado.
¿Qué tiene que ver eso conmigo? Me rasco la nuca mientras espero más información de tu parte; pero, en su lugar, haces un puchero.
– ¿Qué? –Te pregunto.
– ¿No quieres saber mi historia?
–Oh, claro. Adelante.
Vuelves a sonreír.
"Había una vez, en la casa más abandonada de la ciudad, dos hermosos gatos que vivían solos. No eran de la misma madre: uno era negro, serio y perezoso; el otro, blanco, café y con algunas manchitas amarillas. No se sabía cómo habían llegado a esa casa, la cual nadie quería habitarla pues se decían muchas cosas sobre ella: que aparecían fantasmas, que habían asesinado a dos jóvenes en ese lugar, que la antigua dueña era una bruja y que había hechizado la casa para que nadie más pudiera ocuparla.
Los gatitos, a pesar de no ser familia, eran buenos amigos. Tenían cualidades diferentes. El negro parecía ser mágico, pues de repente, cuando deseaba alguna comida, aparecía sorpresivamente. El gato tricolor tenía mucha energía, siempre quería jugar con el gato mago. Parecía ser inocente y traer mucha suerte al gato holgazán. Eran opuestos, pero se complementaban.
Siempre miraban por el cristal de las ventanas. Tenían una relajación al observar las calles y ver a las personas de un lado a otro. Sin embargo, se sentían completos y satisfechos aun estando encerrados en esa casa abandonada.
Jugaron juntos, dijeron miau a la Luna juntos. Ronronearon juntos. Comieron juntos y crecieron juntos. Aunque, de repente. Algo empezó a cambiar en el gato negro y perezoso: cuando él se hizo más esponjoso y largo, miraba más tiempo por la ventana y suspiraba mucho. El gato calicó lo observaba, pero no lo comprendía.
El gato mago quería salir y explorar. Tenía ganas de conocer cosas nuevas. Pero esas ganas se iban cuando recordaba a su compañero el cual aún se conformaba con estar ahí dentro.
Pasaron los meses y el gato tricolor también comenzó a crecer físicamente. Ahora los dos maullaban tan fuerte, sus cuerpos eran largos y , al fin, ambos querían salir del encierro. Intentaron romper las ventanas rasguñándolas, pero no pudieron. Maullaron en busca de ayuda, pero nadie llegó. Arañaron la puerta, pero ésta tampoco caía. Rendidos por el agotamiento, un día decidieron ya no intentar más y se conformaron con seguir juntos adentro.
Surgieron dos años y ellos seguían bajo las mismas condiciones. Un día, cuando la luna era grande y brillante, ambos tuvieron una idea algo extraña: decidieron cerrar sus ojos y desear fuertemente por su liberación. Al hacerlo, la puerta se abrió.
Sintieron el aire en sus rostros y observaron la oscuridad en la calle. El gato negro tomó el mando y salió primero. Se quedó sorprendido al sentir frío. Tras de él, salió el gato calicó y su sorpresa fue la misma.
El tiempo se detuvo. El viento dejó de sentirse, las nubes ya no se movieron, pero ellos parecían no sufrirlo. Fue ahí cuando el hechizo se rompió.
Hace tres años, una bruja malvada había capturado a dos jóvenes. No se sabe el porqué, pero los hechizó y ella en ese intento murió. Los jóvenes quedaron atrapados como gatos pequeños. Esos jóvenes eran muy amigos y ahora que habían salido de su encierro, comenzaron a tomar su forma natural: esbeltos, delgados, con ropas que parecían de títeres, inocentes aún pero curiosos.
Recordaron todo. Se abrazaron y ahí comprendieron que eran el uno para el otro: el que había sido el gato tricolor, era quien daba la suerte al negro para que pudiera hacer su magia y así ayudar a su calicó. Comprendieron que si eran opuestos, juntos hacían un equilibrio. Fin"
Terminas de contarme tu historia y yo me siento sorprendido porque soy capaz de presenciar tu inteligencia aunque seas tan travieso e infantil.
Me miras y ahí comprendo que quieres mi opinión. Me acerco a ti y te abrazo. Te abrazo porque estoy maravillado.
–¡Yo soy tu gato calicó! –Me gritas mientras me abrazas con más fuerza.
–Fue Namjoon ¿verdad? –Te pregunto mientras te suelto. Miro tu rostro sonrojado y con un puchero. Asientes–. ¿Él te prestó libros y así aumentaste tu vocabulario? Lo sospeché desde un principio, pero eso no deja a un lado el hecho de que seas increíble al igual que tu historia.
Puedo sentir como desbordas felicidad. Eso me hace feliz.
–¡Tú y yo vamos a crecer juntos como los gatos! –Me sonríes inmensamente. Por alguna extraña razón no puedo negarme a cualquier cosa que me pidas. Así que asiento y cerramos el trato uniendo nuestros meñiques.
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Delirio de estar contigo (YoonMin)
FanficMin Yoongi, desde la infancia, se ha caracterizado por una peculiar inocencia y describe a Park Jimin como una flor lirio porque le parece tierno, puro y sencillo. Sin embargo, con el crecimiento, la apariencia pura y tierna de Jimin provocan nuevos...