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Sigo los pasos decididos de mi alumno. Me lleva directo hacia su preciado amigo. En el momento que me encuentro frente a él, no puedo creer la manera en la cual al fin se dirige directamente a mí.

–Hola, Min Yoongi –Ésas son sus palabras: su voz pronunciando mi nombre completo, tras largos años de no hacerlo.

¿Cuándo fue la última vez que me llamó de esa manera? Fue en la infancia y ya no recuerdo la tonalidad de su voz en ese entonces; pero ahora siento una inmensa ternura hacia él por el cambio que ha tenido. Su voz es tierna de igual manera, melodiosa y en este ambiente, durante la noche, me parece la más hermosa melodía. Es el sonido más preciado de este día.

Jungkook se disculpa y se despide de Jimin y de mí. Me llega una ansiedad al verlo alejándose y saber que estoy a solas con quien anhelaba estarlo hace tiempo.

Jimin me sonríe. Puedo comprender esa sonrisa. Es una semejante a las mías cuando estoy incómodo, pero quiero ser amable. Yo no puedo sonreír en este estado. Me limito a verlo para luego desviar mi mirada rápidamente.

–¿Podemos sentarnos? –Me pide mientras señala una banca cercana iluminada por un farol. Siento y lo sigo.

Suspiro una vez estando sentados. Pienso que es el momento perfecto para terminar con el ciclo aunque me duela. Sin embargo, antes de poder hablar, Jimin toma la palabra.

–De niños somos muy ignorantes. A veces somos caprichosos y más emocionales, no queremos entender lo que otros dicen, mucho menos si nos alejan de algo que apreciamos –Se detiene y me mira–. Yoongi, lamento mucho haberte dejado un mal recuerdo que aún te duele, no quería hacerte llorar. Te dejé de hablar hace años porque me dijiste que estarías siempre conmigo, pero de inmediato te marchaste a otra ciudad. Claro, de niños uno jura demasiadas tonterías. Cuando nos encontramos en tu regreso, pensé en solucionar todo o actuar como si nada pasara; sin embargo, me sentí olvidado y sin sentido para ti.

–¿Por qué? –Le pregunto.

–Porque te vi con nuevos amigos, más abierto, sincero, no incómodo. No creí que yo hiciera falta en tu vida. Hasta tuve un impulso del cual me arrepiento. Decidí tener parejas para distraerme de la culpa que sentía. Tuve una novia a quien besé de inmediato incluso cuando ni siquiera estaba enamorado.

Recuerdo la escena que me dolió, la escena de su beso con una joven.

–Te mudaste con tus amigos apenas entraste a la universidad. No volví a verte hasta que Jungkook me pidió que lo acompañara a un recital. Entonces, ahí te vi y me quedé hipnotizado porque desde niño amaste la música, y el hecho de verte tocando el piano... me hizo sentir una ilusión hacia algo desconocido. Un día, Jungkook me dijo que gracias al destino, tú resultaste ser uno de sus maestros de vocalización y decidió no perder la oportunidad para acercarse a ti. Al parecer te admira. También por eso vine por Jungkook todas las noches.

–¿Por qué? –Le interrumpo, pero Jimin no me mira, no me responde. Sucede un silencio que me provoca impaciencia–. Jimin –Le llamo y él me mira. Desvía de inmediato sus ojos mientras niega con su cabeza.

–Tengo que irme, no creo poder decírtelo ahora –Se pone de pie, corre muy rápido y muy lejos de mí.

Delirio de estar contigo (YoonMin)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora