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Las clases generales, en el transcurso de este medio año, han sido favorables. Tener una nueva ocupación en la cual puedo poner en práctica habilidades, me ha servido demasiado. Ahora ya no es tan intimidante el miedo social que desde niño me controlaba a lo largo de mi condición. Existe un vínculo increíble con mis alumnos a quienes, por cierto, los veo en un avance maravilloso en su práctica y teoría. Inclusive en los momentos donde sólo soy un ayudante en otra clase, los estudiantes suelen dirigirse un poco más a mí, pienso que el hecho de tener un alumno particular de vocalización y piano me ha servido para orientar mejor a quienes piden mi ayuda.

Son en total tres meses los que han transcurrido en mis servicios. Tres meses en los cuales se puede notar un abrupto cambio de mejoría; sin embargo, en ese transcurrir, surgió algo más en mí, algo se suponía olvidado y desterrado desde un pasado. Un suceso intangible que se posiciona en mi mente provocándome irregularidades en mis emociones, las cuales, afortunadamente, he sabido controlar.

Un enojo o resentimiento hacia una persona que suelo ver a menudo. Una irritación por querer tener alguna respuesta, desde años atrás, sobre su insistente silencio hacia mi persona. Pero también una dulzura, necesidad supuesta, de verlo con su sonrisa pura en un cuerpo ya florecido, tan hermoso como un lirio.

Delirio de estar contigo (YoonMin)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora