Me quedé sin respiración.
No literalmente, claro.
Acaricié su cara una y otra vez.
Estaba perfecto, sereno,
Su piel suave y caliente me daba la
bienvenida, una vez más.
Sentí una dicha inmensurable
Me había tocado la lotería.
Abrió los ojos, sonrió y me besó.
Se despierta mi otoño.
