Capítulo 13: El camino a la oscuridad.

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Recostada en la cama a lo lejos escucho la voz de mi madre pidiéndome que despierte. Espero que la puerta se cierre y voy hacia la ducha. Imágenes de lo que sucedió en casa de Itachi se arremolinan una tras otra en mi cabeza. Mis manos tiemblan, ausente, adormilada, vacía.

Tengo un agujero en el pecho.

En el auto de Sasuke, él está concentrado en el camino.

— Vamos por Naruto y después a casa de Ino. No vayamos al colegio.

— ¿Ya sabe, Ino? —él me interroga.

— Si. También le envié mensaje a Naruto.

— Te ves algo cansada —Sasuke dice, de reojo puedo ver su mirada en mí.

— No dormí bien ayer.

Terminamos en la piscina de Ino, nadando mientras bebemos algunas cervezas y un poco de whisky que sacamos de uno de los gabinetes del padre de Ino. El traje de baño de Ino no deja nada a la imaginación, y es comprensible que tenga a Naruto babeando por ella.

Eres la sombra de tu amiga.

Sentada en el borde de la piscina con los pies en el agua, veo a Sasuke pelear con Naruto a modo de juego seguramente por alguna tontería que este último dijo. Ino se encuentra en su flotador tomando sol. Bebo otro vaso de whisky y me recuesto en las baldosas dejando mis pies en el agua, el cielo está despejado, de un color azul como los ojos de Naruto.

— Paren ya. No son unos niños —escucho el grito de Ino.

Cierro mis parpados.

De rostro contra el colchón, una de sus manos sujetando las mías hacia atrás y el movimiento de sus caderas contra mí, fuerte y rudo, haciendo que resople intentando mantener la cordura. Él es capaz de convertirme en nada y todo a la vez. Desde la primera vez que me tomó, porque cuando ese día cada uno regreso a su vida, lo entendí, él me había marcado de una manera que yo no estaba dispuesta a dejar atrás.

Se escuchan pasos en el pasillo, mi frecuencia cardíaca aumenta.

Mis ojos se abren, agarro el vaso de whisky y observo el líquido fijamente.

— Parece que ha llegado tú novio.

Lagrimas se desbordan por mis mejillas. Las limpio con rapidez antes que alguien se percate y me reincorporo para entrar a la piscina. Naruto golpea mi cabeza con el balón inflable y se lo devuelvo fingiendo estar enojada. Le acerco la botella de whisky a Sasuke y el remordimiento me golpea. Él acepta la botella, y Sasuke por lo general no bebe. Una mueca se forma en su rostro cuando el alcohol pasa por su garganta.

— Ino bájate de ahí. Ven a jugar —la voz del rubio se escucha.

Le da la botella a Naruto.

Mi cabeza se siente adormecida, lo suficiente para relajarme y pensar que esto es lo único que existe en mi vida.

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Espinas (Finalizado)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora