Capítulo 10: Viajar en el tiempo.

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Mantengo mis ojos en la puerta de la habitación y la cefalea hace que cierre los ojos y me cubra con la sábana. Sólo quiero seguir durmiendo. Los recuerdos de la noche anterior llegan y uno en particular hace que me siente con rapidez en busca de mi celular.

Itachi.

Enciendo la pantalla del celular, y no veo absolutamente nada, ni un mensaje, ni una llamada nada. A él no le importó que no fuera. Las ganas de llorar llegan, y entonces otros recuerdos llegan a mi cabeza. Sasuke y yo nos besamos en la cocina, me deje caer nuevamente en la cama, él sólo pensar en ello hace que sienta mis mejillas calientes y quizás algo más.

Sasuke es muy atractivo, y la forma en que se ha comportado conmigo es tan diferente a Itachi. Sin embargo, mis ojos se mantienen en el celular, y entre mis contactos busco su nombre.

Llamar.

Es sábado así que lo más seguro es que aún siga en casa.

Quizás hubiera despertado a su lado.

Los tonos empiezan.

Lo habría observado fijamente mientras duerme, y quizás hubiera besado su mejilla, y entonces de repente vería sus parpados moverse y por unos segundos ser lo primero que existe en su mente.

Sin desearlo las lágrimas ya están resbalando por mis mejillas.

— ¿Qué quieres?

— Perdón.

El silencio se desliza entre nosotros.

— ¿Qué haces ahí? Ya vamos, se nos hace tarde.

Escucho la voz de Izumi y mi corazón se estruja. La llamada se cierra. Sujeto con fuerza el celular, es mi culpa, es mi culpa por no ir con él. Vuelvo a recostarme y nuevamente presiono llamar, una y otra vez hasta que mis parpados se sienten pesados.

Subo en el auto de Sasuke y me coloco el cinturón de seguridad, él está frente a mi casa como todas las mañanas en que debemos ir al colegio

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Subo en el auto de Sasuke y me coloco el cinturón de seguridad, él está frente a mi casa como todas las mañanas en que debemos ir al colegio.

— ¿Qué te sucede? —él interroga poniendo el auto en marcha.

— No dormí bien ayer —por el espejo puedo ver las ojeras marcadas en mi rostro. Es como si me hubiera pintado los ojos de negro y después de llorar tanto todo se hubiera corrido debajo de ellos.

— No respondiste mis mensajes.

Alejo mis ojos del camino y lo observo, él no merece todo esto.

— Son los estúpidos proyectos, Sasuke. Tú eres un genio, yo tengo que esforzarme por hacer bien las cosas.

El silencio se adueña del auto y eso me tranquiliza. Cuando llegamos al instituto ambos nos dirigimos al salón, en el pasillo nos encontramos con Naruto que se acerca a saludar.

Espinas (Finalizado)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora