Mi agradecimiento por la hermosa portada y separadores que fueron realizados por @Ankoushouko
Tengo una mejor amiga, la chica más popular del instituto.
Mi mejor amigo, el rubio de ojos azules.
El mejor amigo de mi mejor amigo, el chico inexpresivo...
Mantengo mis ojos en la puerta de la habitación y la cefalea hace que cierre los ojos y me cubra con la sábana. Sólo quiero seguir durmiendo. Los recuerdos de la noche anterior llegan y uno en particular hace que me siente con rapidez en busca de mi celular.
Itachi.
Enciendo la pantalla del celular, y no veo absolutamente nada, ni un mensaje, ni una llamada nada. A él no le importó que no fuera. Las ganas de llorar llegan, y entonces otros recuerdos llegan a mi cabeza. Sasuke y yo nos besamos en la cocina, me deje caer nuevamente en la cama, él sólo pensar en ello hace que sienta mis mejillas calientes y quizás algo más.
Sasuke es muy atractivo, y la forma en que se ha comportado conmigo es tan diferente a Itachi. Sin embargo, mis ojos se mantienen en el celular, y entre mis contactos busco su nombre.
Llamar.
Es sábado así que lo más seguro es que aún siga en casa.
Quizás hubiera despertado a su lado.
Los tonos empiezan.
Lo habría observado fijamente mientras duerme, y quizás hubiera besado su mejilla, y entonces de repente vería sus parpados moverse y por unos segundos ser lo primero que existe en su mente.
Sin desearlo las lágrimas ya están resbalando por mis mejillas.
— ¿Qué quieres?
— Perdón.
El silencio se desliza entre nosotros.
— ¿Qué haces ahí? Ya vamos, se nos hace tarde.
Escucho la voz de Izumi y mi corazón se estruja. La llamada se cierra. Sujeto con fuerza el celular, es mi culpa, es mi culpa por no ir con él. Vuelvo a recostarme y nuevamente presiono llamar, una y otra vez hasta que mis parpados se sienten pesados.
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Subo en el auto de Sasuke y me coloco el cinturón de seguridad, él está frente a mi casa como todas las mañanas en que debemos ir al colegio.
— ¿Qué te sucede? —él interroga poniendo el auto en marcha.
— No dormí bien ayer —por el espejo puedo ver las ojeras marcadas en mi rostro. Es como si me hubiera pintado los ojos de negro y después de llorar tanto todo se hubiera corrido debajo de ellos.
— No respondiste mis mensajes.
Alejo mis ojos del camino y lo observo, él no merece todo esto.
— Son los estúpidos proyectos, Sasuke. Tú eres un genio, yo tengo que esforzarme por hacer bien las cosas.
El silencio se adueña del auto y eso me tranquiliza. Cuando llegamos al instituto ambos nos dirigimos al salón, en el pasillo nos encontramos con Naruto que se acerca a saludar.