Capítulo 17:

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Hinata se deja caer en el sofá y quizás debamos dejarla en una habitación antes que se quede profundamente dormida como Ino. Naruto y yo le quitamos los zapatos y enciendo el aire acondicionado.

— ¿Vas abajo supongo? —interrogue a Neji.

Él niega con la cabeza.

— Dame una habitación, pondré a Hinata en la cama y dormiré en el sofá.

Afirme con la cabeza y salimos de la habitación de Ino colocando el seguro por dentro. La habitación que suelen dar a Sasuke queda cerca de la nuestra así que después de dejar a Neji en aquella habitación terminamos en la que comparto con Sasuke, sin embargo, el rubio se lanzó a nuestra cama.

— Vete, imbécil —murmuró Sasuke, sin embargo, el rubio termino por acomodarse mejor y cerrar sus parpados mientras sonríe—. Joder, largó. — Sasuke lo movió del brazo, logrando que se sentara.

— Solamente piensan en follar y no en su amigo que no quiere estar solo —murmuró con obvio afán de molestarnos.

— Pues duérmete en el sofá —dije ganando una mirada de desaprobación de Sasuke.

La música a alto volumen se escucha claramente. Sin embargo, creo que los tragos que tenemos encima nos ayudaran a conciliar el sueño.

— Mejor me voy a dormir con Ino —dijo reincorporándose.

— Lo dejare en su habitación —mencionó Sasuke siguiéndolo cuando el rubio salió de la habitación.

Me deje caer en la cama sentada, y después mi espalda toca el colchón. Mis ojos fijos en el color lila del techo y mis dedos apretando con fuerza las sabanas. Itachi está abajo, con su novia y sus dos putas, y yo soy una de ellas. ¿O era?

La puerta es abierta y me siento con la velocidad de una gacela, en posición defensiva.

— Sasuke no tarda en venir —mis palabras son rápidas.

Él me observa indiferente recargado en el marco de la entrada.

— Vamos.

— No —escupo con furia—. No vas a volver a tener control en mí.

— ¿Quieres que te folle aquí y te vea mi hermano? —él se adentró en la habitación y cerró la puerta enseguida— ¿Cuándo nos encuentre aquí? ¿Qué vas a decirle, Sakura?

Mi valentía desaparece, sin embargo, yo también puedo jugar su juego.

— Quien va a tener que explicar porque se folla a su compañera de clase menor de edad vas a ser tú.

Él sonríe de medio lado, entonces mis ansias por ir hacia él arden con más intensidad. Pero mi cuerpo al fin me obedece y no me muevo hacia él. Sin embargo, sin esperarlo su mano se cierra en mi brazo y me conduce al baño, me resisto, forcejeamos, y en su cuello las heridas de mis uñas están sangrando. La puerta se cierra y coloca el seguro, mientras retrocedo cerca de la pared se observa en el gran espejo unido a la pared.

— Eres una puñetera mocosa.

— Por favor, basta.

— Me preguntaste si te amaba —sus palabras consiguen tocarme y mis hombros tensos se relajan un poco—. Tú sabes que si te quiero, Sakura.

Niego con la cabeza.

— Estabas conmigo por las amenazas constantes, porque yo fui quien me aferré a ti. Solo soy una más de las tipas con quien follas.

Él alcanzo mi brazo y me deje hacer por él cuando su mano sujeto mi mentón y su boca se adueñó de la mía. Las ansias por llorar me golpean con violencia, mi espalda golpea con el lavamanos e intento hacer que retroceda, pero sólo consigo ser aprisionada con más fuerza.

Espinas (Finalizado)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora