En medio de un mar de libros y hojas sueltas se yergue una butaca de oscura caoba. Un ventanal tapizado de vaporosas cortinas le ilumina a contraluz, dejando entre ver que a sido tallada con esmero hasta el último borde. Sus patas de león parecen hechas para cargar la robustez de un rey ario de anchas espaldas y brazos como columnas.
Desde la puerta, Ágata espera impaciente descubrir el rostro del señor que ocupa una silla tan grandota.
- Buen día Señorita Elisa. Ya está aquí su nueva criada -anuncia la vieja con cara de rata que resultó ser el ama de llaves.Una cabeza rubia y rizada asoma detrás del sillón, es un fino perfil que no corresponde a ningún rey ario, muy por el contrario.
- ¿Es la sorda? -pregunta una voz dulcísima.
- Así es, señorita.
- Esta bien. Te puedes retirar Lina.
- Permiso -responde, empujando a la desventurada muchacha al interior de la habitación dejándola encerrada.Ágata entra en pánico y forcejea la puerta inútilmente para escapar. Una mano fría la toma por el brazo haciéndola voltear. Ágata cierra los ojos con la esperanza de que todo aquello sea un funesto sueño y despertar por fin en su colchón de paja. Esas manos frías le acarician ahora la cara, son tan suaves que de pronto deja de tener miedo y sus ojos deciden ver a quien le pertenecen.
Elisa sonríe al ver que su asustada sirvienta se ha calmado.
- Esta bien, esta bien no hay porqué tener miedo ¿Me entiendes?Ágata también sonríe de alivio. ¿Cómo podría tener miedo de una chiquilla tan menuda?
Sus ojos verdes y tristes conmueven el corazón de Ágata, que sin pensarlo le abraza con ternura. El perfume atalcado en el cuello y las muñecas de la pequeña señorita no logra ocultar de Ágata un humor insípido como a piedra, ese humor le provoca un hoyo en panza que le aleja enseguida.
- No te preocupes, me puedes abrazar pero solo cuando estemos solas -dice, tratando de hacerle entender con señas improvisadas- me siento cansada voy a dormir, puedes hacer lo que quieras aquí, pero tú no debes dormir, solo yo ¿entendido?Ágata asiente con la cabeza.
Ya no sentía miedo, ahora es la tristeza la que le ocupa el cuerpo.

ESTÁS LEYENDO
El Silencio De Ágata
FantasyVerona, Italia 1910. Ágata, una chica sordomuda, es contratada como criada en una elegante mansión para servir exclusivamente a Elisa, la hija de los amos quien sufre una extraña enfermedad. Durante una de las largas siestas de Elisa, Ágata decide...