Kenzie:
—¿Una clase de Hip hop?. —Preguntan los del comité, observándose extrañados. —¿Está recomendando una clase de Hip hop,Profesor Scott?
—Eso hago. —Pronuncia Adam mientras yo permanezco a su lado. —¿Ha visto entre que edades se encuentran nuestros alumnos?
Ellos se lo piensan.
—Nuestros actuales estudiantes rodean desde los 26 hasta más, buscan distraerse o desean aprender, amas de casa cansadas de sus esposos o viceversa, pero con el hip hop podríamos atraer a más estudiantes jóvenes. —Le dice exactamente lo que yo dije. —Ingresarían mucho más alumnos y creo que todos queremos eso.
El jefe del comité suelta un suspiro. —¿Puede asegurar eso?
Adam me mira y yo alzo las cejas asintiendo.
—Estoy seguro.
El jefe se le queda viendo.
Y otro dice. —Igual si su teoría es cierta, no conocemos a ningún profesor que quiera enseñar hip hop.
¡Hey!
—Todos nuestros profesores son especialistas en salsa o merengue, Tango..
—Por eso la señorita Meller está acompañándome.
Y todos los pares de ojos están viéndome ahora.
—Ella va a enseñar hip hop.
No dejan de verme.
—¿Qué opinan?
(*)
—¡Si!. —Grito cuando salimos de la reunión. —¡Si, si si!
—Tranquila, solo estas a prueba. —Me detiene Adam y se coloca delante de mí. —No cantes victoria aún.
—Eso no importa.
Tomo su mano y la cubro con las mía.
—Muchísimas gracias, Adam.
Sus ojos se abren y enseguida aparta su mano de las mías.
—Que confianzuda eres.
—Soy la madre de tu hija.. ¿Recuerdas?
—Sí, hablando de eso. —Saca lo que parece una tira de papel, lo cual resultan ser entradas.
—¿Qué es..?
—Violet quiere ir a la feria contigo este sábado. —Me dice. —Tenía la entrada para mí y para ella, pero creo que querrá ir contigo.
Hago una mueca y se lo devuelvo.
—Creo que tú debes llevarla.
No quiero quitarle el tiempo que necesita para estar con su hija.
—Te los di a ti, acéptalos.
—Adam..
—Es descotes si no lo haces. —Me reprocha. —¿Eres descotes, Kelzie?
¡Dios mío!
(*)
—Te dije que no los necesito. —Pronuncia Adam cuando estoy de pie el sábado en su puerta.
—Lo sé. —Agito las entradas, saco las mías y se las muestro. —Aquí tengo las mías.
Adam me observa sorprendido.
—Las compre en internet.
—¿Qué?
—Que las compre en internet.
—Ya escuche, mujer.. peor ¿Cómo? —Su mirada se vuelve curiosa. —Estaban agotadas.
Me costaron un buen.
—Ya las tengo ¿No?
Violet viene directo hacia mí con su abrigo puesto y me abraza.
—Ya estoy lista, mamá.
Sonrio y miro a Adam.
—¿Nos acompañas?
Su respuesta llega enseguida.
Ver a Adam interactuando como un padre con su hija es algo que he deseado ver.
Y algo me dice que será una tarde agradable.
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Buscando a Mamá
ChickLitLa pequeña Violet esta desesperada por encontrar a su mama. ¿Qué es lo que un hombre como Adam Scott es capaz de hacer para no romper el corazón de su hija? Simple, contratar una mamá sustituta.
