Kelzie:
Pase un mes completo con ellos y ya me había acostumbrado, hasta que el día del padre..
—¿No olvidas nada?. —Le pregunto a Violet mientras guardo la toalla en su mochila.
—No, mamá.
Pongo los ojos en Adam. —¿Y tú?
—No, mamá.
Me rio.
Termino de cerrar la mochila y Violet se vuelve hacia mí, ella baja la mirada y la vuelve a subir.
—Podrías venir con nosotros, mamá.
—Err!. —Adam se niega. —Es día de padre e hijo.
Ruedo los ojos.
—Solo nosotros dos, pecas.
—Pero tu ibas los días de la madre a mis recitales, papá.
Me rio.
—Bueno, pero este es el día del padre. —Insiste el. —Tu madre ya me quita mucho tiempo contigo.
Me acerco a Violet con una sonrisa y me agacho para estar a su altura, estamos afuera de la escuela y su autobús ya se estaciono, en unos minutos estarán subiendo para ir a la incursión de padres e hijos.
—No le hagas caso, esta celoso.
Violet lo observa.
—¿Cúmplele este, sí? ¿Por mí?
—Si. —Responde con una sonrisa.
—Ahora ven aquí. —Le pido un abrazo y ella me lo da.
Beso su mejilla.
Me levanto y me acerco a Adam.
—¿Vas a despedirte de mi?. —Pregunta con una ceja alzada.
Apoyo mis manos en su pecho y subo la mirada despacio, una sonrisa cruza mis labios y le doy un beso en los labios.
Adam me devuelve el beso.
—Con cuidado.
—Lo tendremos.
—Ven aquí.
Adam la carga en sus brazos y me hace una señal, nos abraza a ambas, unos segundos después nos separamos.
Me quedo hasta que los veo subirse al autobús, toman asiento y cuando el autobús parte, ellos se despiden desde el interior con la mano alzada igual como hacen los otros padres despidiéndose de todas las madres que han venido a despedirlos.
(*)
—¿Habla en serio?. —Pregunto sorprendida al comité.
—Si. —Responde uno de ellos. —Hemos supervisado las clases que usted como maestra está dando y nos gustaría que quedaran fijas.
Oh dios mío.
—Los estudiantes han aumentado gracias a usted, señorita Meller.
Sonrio. —No es todo crédito mío, si el profesor Scott no hubiera abogado por mí.
—Entonces debemos agradecerle a él también.
Sonrio.
—Muchas felicidades.
(*)
—Así que quedo fijo.
—Eso parece. —Respondo mientras pruebo del chocolate que le echare al pastel. —Uhmm..
—¿Qué comes..?
—Preparo pastel de chocolate, es una sorpresa, no le digas a Violet. —Le pido. —Estará listo cuando estén aquí mañana.
—¿Ahora preparas pasteles?
—Claro y los que no, los aprenderé—Pronuncio. —No tendrás que pedir más toronjas a la vecina.
—Haber, en primer lugar jamás le pedí sus toronjas.
Escucho atenta.
—Y segundo, deja tus celos.
—No estoy celosa.
—Claro.
—De verdad.
Él se ríe. —Sigo sin poder contigo.
Sonrio.
—Te extraño.
El corazón se me acelera.
Bajo la mirada. —Yo también.
—¿Qué?
—Que extraño a Violet.
—¿Solo a Violet?
Trago saliva. —A los dos.
—Ella también te extraña y yo también.
Sonrio.
—Mañana estaremos juntos..
—Entonces debo apurarme con el pastel.
—Te dejo trabajar.
—Adiós.
—Adiós, loca.
Dejo el móvil y sigo con el pastel, lo decoro con el chocolate y voy a la repisa por las grajeas, pero cambio de rumbo cuando tocan la puerta.
La abro y una desconocida esta parada frente a mí.
—¿Hola?
—Hola.. —Ella mira la habitación o eso intenta.
—¿Se te ofrece algo?
—Si. —Sus ojos finalmente me miran. —¿Adam Scott se encuentra en casa?
—No, el.. ahora mismo está en una excursión con su hija.
—Su hija..
Sus ojos brillan.
—¿Violet?
—Disculpa.. ¿La conoce?
—Si. —Responde ella.
—¿Y quién eres?
—Jocelin. —Responde y jamás escuche ese nombre. —Mi nombre es Jocelin.
Y los problemas empiezan aquí.
>>Yiemir.
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Buscando a Mamá
ChickLitLa pequeña Violet esta desesperada por encontrar a su mama. ¿Qué es lo que un hombre como Adam Scott es capaz de hacer para no romper el corazón de su hija? Simple, contratar una mamá sustituta.
