Vendida al número 42

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Punto de vista de Nick Wilde

Seguía en la sala de espera, mis pertenencias fueron quitadas al llegar se llevaron el teléfono, pasaporte y todo, solo me dejaron  conservar el reloj y para mi suerte si era un simple reloj de mano.

Los demás hombres a mi alrededor platicaba entre ellos, a pocos minutos la puerta principal se abrió y entró un hombre con traje, supuse que era el jefe.

-Buenas tardes, espero que la estén pasando bien. Pueden pasar al salón y tomar el asiento que gusten- señala a la puerta- la subasta empezará dentro de unos minutos- el hombre va hacia la puerta del salón y lo habré dando a entender que podemos pasar.

Entré al salón y había mesas con dos sillas en cada una, enfrente había un escenario, todo daba un toque de elegancia. Fui a una de las mesas de en medio y me senté en una de las sillas. Todos a mi alrededor estaban callados, unos que otros hablaban entre murmullos. 

-Hola ¿Está ocupado?- me pregunta un lobo que señalaba a la silla 

-No, adelante- le sonreí 

-Soy Samuel -se presenta- no te había visto antes ¿Primera vez? - me pregunta sentándose en su silla  

-Savage- estiro la mano y este me corresponde con el saludo-Si, un amigo me recomendó venir- le expliqué 

-Esta es mi tercera vez, siempre busco las vírgenes, son las mejores - dijo emocionado 

-¿Entonces tienes 2 en casa?- 

-No, las revendo- me explicó 

Las luces se apagaron dando por terminada mi conversación con el hombre, el presentador salió de las cortinas con un micrófono en mano - 
Buenas tardes a todos ¡Bienvenidos a nuestro quinto aniversario, 5 años de subastas!  es un placer ver a caras nuevas, en 5 minutos empezaremos, debajo de sus asientos hay una paleta con un número, ese se le asignará y sabremos a quien le corresponde su compra-

Pasé mi mano por debajo de la silla y sentí algo entre mis dedos, al sacarlo era la paleta con el número 42, mi compañero de a lado tenía el 58.

-Como siempre tenemos categorías para estas chicas empezaremos con las vírgenes, luego adolecentes y por último las que tienen experiencia sexual. Sin más que decir vamos a empezar- dijo el presentador mientras bajaba del escenario.

Las luces se apagaron dejando iluminado en medio del escenario, empecé a escuchar una música de fondo, en el lado derecho del escenario salió un chica, era una borrega rubia de pelo chino casi afro, con los ojos cafés hinchados por llorar o algún golpe, tenía poca ropa y se notaba que estaba viviendo un infierno. Definitivamente este lugar daba asco.

-Les presentamos a Samantha, tiene 17 años, hermoso cuerpo, virgen y por como se ha comportado con nosotros es muy fácil de dominar. Bien empecemos con 700,000 dólares- 

-800,000 dólares- dijo un hombre de la multitud 

-900,000 dólares- comentó otro 

1,500,000 dólares- gritó un hombre con el número 67 de la mesa de alado 

Nadie más aumentó el precio, solo hubo silencio. Observe quien era el hombre, era robusto y con poco pelo, solo lo escuché reír y decir cosas obscenas de la chica. Mantuve una mirada seria, no quería llamar la atención, fingí no tomar importancia. Me siento mal por la chica, quería sacarla de aquí, pero tengo que ayudar a todas y a las que ya fueron vendidas en subastas anteriores.

-Vendida al número 67, Felicidades señor y muchas gracias por su compra- el presentador felicitaba el hombre, mientras retiraba a la chica.
 
Otra mujer salió del lado derecho, tenía moretones en sus brazos y piernas, estaba vestida como la anterior, pelirroja con una cara de seriedad, estaba resignada. 

Agente encubierto WildeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora