Charlie:
Acababa de terminar el retrato de mi madre. Duré meses en hacerla, pero no me arrepiento. Lo primero que hice al finalizarla fue llamar a Alex, ella estaba tan emocionada como yo. La invité a cenar a mi casa, ésta noche en la cena se la daría a papá. Me sentía un poco nervioso pensando en la reacción que tendría él. ¿Se pondría triste? ¿Enojado? ¿Nostálgico?
Papá era muy impredecible, a veces sentía que no lo conocía bien, así que no tenía por seguro que iba a pasar en la hora de la cena. A pesar de todo lo que ha pasado, papá siempre se mantiene al tanto de la vida de Noah y la mía desde la muerte de mamá, no quería que después de eso nos alejáramos, así que hizo de todo para pasar todo el tiempo que pudiéramos juntos. Ahora somos muy unidos. Él sabe cuando algo está mal o cuando necesitamos ayuda.
Invité a Alex no sólo porque había estado todo el tiempo apoyándome y motivándome en terminar el retrato, sino que si las cosas no salían bien la usaría de escudo. Cuando mi padre la conoció quedó encantado con ella, siempre que Alex venía, ella y papá se ponían a hablar y contar anécdotas. Él le había tomado cariño bastante rápido.
En cuanto a Noah, ha estado un poco raro, pero seguro lo está después de haberlo escuchado a él y a Olivia haciendo... eh... bueno se entiende. El cuarto de él está justo al frente del mío. Los dos llegaron a casa después de haber salido y él pensó que la casa estaba sola, pero no.
Yo estaba en mi habitación, haciendo unas tareas y escuchando música con mis audífonos. No me hubiera ni dado cuenta de que estaban aquí si no hubiera sido porque los dos chocaron contra la puerta de mi cuarto, seguramente haciendo cosas que la verdad no quiero imaginar. Me quité los audífonos y casi abro la puerta para ver que había pasado, pero escuché unos sonidos. Así siguieron un buen rato, yo solo quería desaparecer del lugar y por un momento consideré tirarme por la ventana. Intenté poner música al tope, pero ellos eran demasiado ruidosos. No creí que Olivia fuera tan... experimentada, aún así no pensé mucho en eso porque no era asunto mío. Cuando todo se calmó escuché la puerta principal abrirse y luego cerrarse.
Unos días más tarde me quejé con Noah, le dije que a la siguiente fuera más precavido para que eso no fuera a repetirse. También le dije que él sería el que me pagara las sesiones con un terapeuta, por el trauma que me había dejado esa situación tan abrumante. Él se mostró nervioso y avergonzado. Eso había pasado el fin de semana pasado, y como mencioné antes, había estado actuando un poco raro desde entonces.
El resto de la tarde pasé jugando videojuegos en la sala de estar, al rato Noah se unió y pasamos jugando un buen rato hasta que escuchamos a alguien tocando el timbre. Noah y yo nos miramos.
—Tú vas—dijimos los dos al mismo tiempo—. No, tú vas—volvimos a decir.
Inmediatamente los dos sacamos un puño y nos vimos seriamente.
—Piedra, papel o tijera, uno, dos, tres—él sacó piedra y yo papel. Sonreí.
Noah me dio un golpe en la cabeza y fue a abrir la puerta a regañadientes.
—Oh, hola, Alex, querida—escucho que dice él. Yo ruedo los ojos—. Sí, está en la sala de estar, holgazaneando como siempre. En serio, todavía tienes tiempo de correr, yo te ayudo a escapar.
—Cierra la boca, Noah—le grito yo. Alex llega a la sala riéndose. Ella me ve y se sienta a mi lado en el sofá, dándome un beso en la mejilla.
—Bueno, me iré a mi cuarto, no tengo ganas de hacer de violinista—dice él y sin más que decir se va, dejándonos a mí y a Alex solos.
Le hago una cara insinuante a Alex y ella rueda los ojos.
—No empieces—dice al mismo tiempo que me empuja suavemente. Yo me río y pongo mi brazo alrededor de sus hombros. Ella se acomoda entre mi brazo—. Veamos una película de Disney.
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The Miserable Squad (DESCONTINUADO)
HumorUn grupo de seis mejores amigas, Madison, Olivia, Alex, Sabrina, Amanda y Clair. Entran a su segundo año de secundaria, lo que no saben es que al final del año escolar van a tener muchas anécdotas graciosas y uno que otro mal recuerdo. Oh, y hay que...