Después de caminar treinta minutos más llegó a casa.
Me siento terriblemente cansada, los pies me arden de tanto caminar, mis manos están rígidas y ya no las siento por la posición en la que han permanecido por tanto tiempo al intentar ocultar mi pierna.
Maldigo el momento en el que la vida me dió un hermano tan sangrón y engreído.
Tocó el timbre esperando que alguien responda, ni siquiera Hilary responde.
Tocó una vez más y nadie responde nuevamente.
Maldita sea, estúpido hombre.
—¡Luke abre la maldita puerta! ¡Se que estás adentro sarnoso! —gritó lo más fuerte que me permiten mis pulmones, se escucha una canción de fondo y me confirma que sabe que estoy afuera. —¡Abre la puerta malcriado!
Siento que estoy al borde la locura cuando escucho como el volúmen aumenta y suena el vip del timbre.
Escucho una canción distorsionada a través de la bocina.
Gruño exasperada, aviento la mochila y está cabe sobre el pequeño jardín del portón. Me arremango la blusa del uniforme y oprimo el botón del micrófono.
—¡Maldito imbécil me la vas a pagar! —vocifero al borde del colapso.
No pienso dejar que un idiota me deje afuera de mi casa porque sé la da la ganas ¡Soy su hermana!
Uhg.
Me recojo un mechón que se ha escapado de mi coleta y me acerco al portón, es alto, pero no impedirá que lo atraviese. Oh si, Luke, verás de que está hecha tu hermana.
—Hijo de puta. —hablo por lo bajo para mí.
El portón tiene unos espacios lo suficiente amplios como para que yo pueda escalarlos, subo la pierna derecha y justo antes de subir la izquierda escucho venir un auto. Éste me llama con su claxon y en seguida sé que es mi madre, quién me mira a través del vidrio y hace un gesto de desaprobación detrás de unas gafas de sol.
Me bajo lo más pronto posible y me aliso la ropa y el cabello, le respondo con una sonrisa falsa, fingiendo que no ha sucedido absolutamente nada. Le saludo sacudiendo una mano y ella vuelve a sonar el claxon, el portón abre por arte de magia y el auto de avanza hasta estar dentro del garage.
Recojo mi mochila del suelo y camino rápido hacia el interior del garage. Abro la puerta de mi hogar y escucho como la mujer le pone el seguro al auto, este emite un pitido.
Sé que ella ha visto como he reaccionado minutos antes, así que en un fallido intento de escape, intento caminar deprisa.
—No tan rápido Val. —Escucho su voz detrás mío y noto que tiene un deje de molestia y pr ocupación.
Me detengo y giro lo más despacio posible, se que debí lucir horrenda. Caminé durante una hora o más, obviamente debo lucir fatal.
—Hola mamá cómo estás. —respondo tratando de sonar tranquila.
Me mira nuevamente y hace un gesto de disgusto cuando fija su mirada en mi preciosa falda del uniforme.
Sonrio.
—Valerie, dime por favor por qué tienes una falda con un agujero del tamaño de tu cabeza y por qué estabas afuera de la casa. —interroga mi madre tocándose la frente.
—Oh mamá, es un historia muy divertida verás, mi precioso uniforme se enganchó de las llaves del casillero y se rompió. —aclaro hablando pausadamente y temerosa de la reacción de ella. —Por otra parte, madre... —hablo componiendo mi postura— tu hijo es el culpable de que me encontraras afuera, ¡Me dejó!
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Anónimo
Teen FictionSeguro que todas las chicas sueñan con una declaración tan romántica y empalagosa para el 14 de febrero pero esa es una probabilidad de una en un millón y también de que le suceda a una de entre un millón. Yo, Valerie Simmons jamás pensé que algo co...
