Capítulo 5 "Una fiesta más"

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Estaba sentada en la ventana de mi habitación que daba al patio, dónde una alberca y camastros armaban un paisaje digno de la familia Simmons.

Tenía un cigarrillo en la boca, apunto de terminarse. Era el tercero y aún no podía sacarme las palabras de aquel trozo de papel, sobretodo en la última frase que no era tan rítmico como las primeras líneas.

¿Quién es?

¿Soy a quién debió llegarle aquella carta?

¿Y si se confundieron de Valerie?

No seas estúpida, eres la única valerie en todo el jodido instituto.

Si es que seguro es una buena broma de Luke, debió pagarle a alguien, ningún chico en esa maldita institución se atrevía a hablarle a la hermana sombra del más popular.

¿Gustar? ¿A quién le iba a gustar?

Pésimos gustos a decir verdad.

¿Sí?

No, no, no pero qué, si soy un bombón tan sabroso como Selin, solo que como dice mi querido Shrek, las cebollas tienen capaz.

Me voy a volver loca, me niego a creer en esas palabras.

Se acercaba la hora de ir a la magnífica convivencia roja, mi hermano estaba tomando un baño de burbujas en el baño de mis padres con la excusa de que tiene que relajarse después de ser acosado y no poder cargar el peso de ser tan guapo.

Puaj.

Esas chicas si que son tremendas cabezas duras. Ese rostro angelical esconde al mismo demonio.

Miré un vez más sobre mi hombro y ahí estaba el sobre, lanzandome rayos lásers cada que posaba mi mirada sobre él.

Un escalofrío recorrió mi espina dorsal y yo le di una última calada a mi tabaco. Suspire y apoye la cabeza en el vidrio.

¿Me conoce? ¿Quién es? ¿Cómo es? Y lo que más taladraba mi mente ¿Yo lo conocía? Cada vez se formaban más interrogantes en mi mente y no podía creer que algo así me hubiera sucedido, una maldita carta cursi, un mensaje cursi, en un día cursi.

Cualquier persona que me conociera, que me observara, que me mirara. Entendería que yo no soy ese tipo de chica, que no me gustan los osos de peluche gigantes, que los chocolates son deliciosos en una porción pequeña pero podrían ser tan amargos e insípidos en exceso.

Si la persona detrás de aquella confesión me conociera lo suficiente se pensaría mejor las cosas. Haber elegido esta ocasión como el mejor momento para aparecer era instantáneamente friendzoneado.

¿En qué mierda pensaba?

¿Yo? ¿Valerie Simmons siendo una dramática de novela romántica?

No. No. No y mil veces no.

El romance estaba betado de mi vida así como cualquier otro gesto de amor y cariño hacia alguien más.

Las rosas para las niñas rosas pero yo no era precisamente ese tipo de chica. Me había prometido encerrarme en mi propia burbuja y ver por mis intereses sin importar si el mundo arde a mi alrededor.

Lo aprendí muy desde aquella vez.

Las niñas buenas son fáciles de corromper.

Miré nuevamente en dirección a mi cama y solté una risa sarcástica.

—Es que debe estar de broma. —hable entre dientes para mí misma.

Había pensado una y otra vez, quién podía ser pero nadie parecía un candidato incluso pensé en Cole pero ese imbécil seguro pensaba en mil maneras de follarse a cualquier chica que le pasara en el camino.

AnónimoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora