Capítulo 12 "¿Qué estás haciendo"

5 1 0
                                        

Una palabra.

M I E R D A.

¡En letras grandes!

Me había dejado llevar por todo lo que había sucedido recientemente, por los reclamos, las cartas misteriosas y la frustración de encontrarme a Kasch a todo momento en cierto punto.

Sabía que lo que había ocurrido hace unos días atrás no podía dejar nada bueno en nuestra relación, y es que era difícil ahora más.

Los días continuarón con normalidad, había estado evitando mi casa, sabía que Cole estaba metido todo el día ahí dentro con Luke, eran mejores amigos desde pequeños y nuestros padres habían querido que crecieramos juntos como ellos lo hicieron.

Los padres de Cole y los míos crecieron juntos, y no solo personalmente también como grandes empresarios en la ciudad, eran reconocidos y miles de revistas, periódicos y sitios en internet hablaban del gran ejemplo que demostraban como compañeros de negocios y de vida.

Hubo un tiempo, antes de que las cosas estuvieran como ahora que tanto los medios como nuestros padres habían querido que Cole y yo fuéramos más que solo "mejores amigos" la misma idea afectó demasiado al chico que acabo sintiendo algo extraño por mí, porque realmente eso es lo que es.

Tantos años había dejado en claro que no podíamos envolvernos como aquel día, hacia más de un año que esto había sucedido, estuvo en el momento más deprimente de mi vida, incluso que este pero lo alejé en cuanto descubrí que cada vez él profundiza a sus sentimientos y yo quería, anhelaba, deseaba poder apagar cualquier sentimiento positivo por los demás, estaba harta, rota y decepcionada de la vida. La Valerie linda y risueña había muerto con aquellos hechos.

De nuevo era lunes, las clases continuaban, habían pasado dos semanas desde el 14 de febrero, no había recibido alguna otra carta, Kasch estaba fuera de mi alcance muy extrañamente, no lo había topado.

Por el contrario, el chico nuevo Kali, lo encontraba siempre en la biblioteca, leyendo y observándome de reojo y sonreía dulcemente. Yo solo mostraba indiferencia como de costumbre.

Los días parecían continuar de manera tranquila, lejos de todo obstáculo que me impidiera disfrutar de mi aura aterradoramente fría como de costumbre. Mis padres no cuestionaban absolutamente nada de lo que hacía y Cole había entendido que necesitaba mi espacio.

La mañana era un poco fría, dejaba los libros en la taquilla mientras pensaba en lo odioso que era este instituto, odiaba el uniforme, los alumnos y la vida.

Al cerrar la pequeña puerta, una figura pequeña y tierna estaba esperando con la mejor de las sonrisas.

-Annie, te he dicho que no hagas eso, Dios, eres como una versión tierna pero aterradora de una película de terror.

Ella solo río ante mi queja.

-Supongo que sí, pero lo divertido es verte poner esa cara de mierda que te caracteriza. -contestó, cruzando por delante mío agitando las dos coletas que llevaba hoy.

Annie era muy particular en algunas cosas, pero sobretodo en su estilo. Podía vestirse de mil maneras luciendo como una versión de ella diferente todos los días.

Hoy en especial iba muy fresca con el distinguido uniforme del instituto, pero lo que más resaltaba en ella hoy eran esos broches de peluche chillones decorando la parte superior de cada coleta.

-Amaneciste juzgoncita. -dije mientras cerraba me colocaba el bolso sobre la espalda.

-Tal vez, pero a veces es divertido dejar de ser la más dulce en esta amistad. -caminó por delante mío.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Aug 28, 2021 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

AnónimoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora