Capítulo 11 "Todo tuyo"

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Mire confundida aquel sobre, no podía creer lo que había dentro del contenido.

Creí que la carta del catorce, era una broma, algo planeado por mi hermano y su moco.

Una broma por parte de los imbéciles acosadores del colegio, pero esto estaba completamente fuera de mis manos o de aquello que pudiera pensar, dos cartas, diferentes textos, palabras y diseño, era un poco confuso pensar que esto era serio.

Sostuve con mi mano derecha la foto, analizando cada detalle.

En la primera ahí estaba yo, dentro de la piscina, con mi conjunto negro, mi piel resaltaba luciendo pálida y blanca. Mi rostro reflejaba el éxtasis total de una adolescente alcoholizada disfrutando de la fiesta.

Tuve un sentimiento extraño, como si algo oprimiera mi pecho, pensando únicamente en qué aquel día no recordaba mucho y las vagas imágenes de mi diversión. Risas, musica, besos, caricias. Todo se sentía tan lejano y como si aquella persona dentro de la foto fuera otra Valerie. Una chica adolescente sin traumas, sin pensamientos oscuros, sin reglas... Una Valerie normal.

Solté un largo suspiro y miré por un segundo hacia el techo, deseando tanto poder tener la vida de la Valerie de la foto izquierda.

Me centré nuevamente en la photo card, del lado derecho estaba una princesa, una mujer con elegancia y ropas finas. Estaba posando para un fotógrafo de un periódico social, retrataban a la pequeña hija de una familia importante. No parecía una adolescente, o quizá sí, pero aquella mirada estaba vacía, fría y llena de superficialidad. Una chica sin carisma ni encantó. La Valerie que mis padres desean.

Suspiré una vez más, eché la cabeza hacia atrás.

Dolía demasiado sentirme atrapada en mi misma, sin poder hacer algo más por miedo, por el maldito miedo.

No sabía cómo manejarme a mi misma y me dolía sentirme atrapada bajo capas y capas de soledad que yo misma cree para protegerme.

¿Protegerme de quién?

Dolía tanto cuando la respuesta era tan obvia.

Sentimientos negativos iban surgiendo desde el fondo de mi pecho, sentía como el ambiente se sentía cada vez más pesado, y mi cuerpo se tensaba ante mis pensamientos.

Inhalé lo más profundo que pude y solté el aire por mi boca.

—Cálmate, no es buen momento para ser una niña llorona. —me dije a mi misma y recobre mi compostura.

Poco a poco fui recuperando mi estado de serenidad y frialdad natural.

Ahora, analizaba las posiciones de ambas fotos, en la primera la persona que la había tomado debía haberse quededo por un buen rato, recuerdo que aquel espectáculo surgió ya metida la noche, estaba en su punto máximo, sin embargo la mayoría estaban disfrutando de la fiesta, además, nos habríamos dado cuenta si alguien estuviera de cerca con el celular apuntando a nosotros.

En cuanto a la otra fotografía, era complemente lo contrario, el ese momento, muchas personas apuntaban con sus cámaras en dirección a donde nos encontrábamos, mi familia y los invitados y la aglomeración de gente resultaba un poco difícil de identificar a las personas.

Me era todo tan confuso, no sabía si había algún patrón con exactitud, si eran fotos tomadas por algún conocido o no. Joder se ponía un poco odioso.

¿Qué quería decir el mensaje? ¿Por qué era necesario tomar dos fotos? ¿Quién era esa persona?

Muchas preguntas surgían en mi cabeza, iban y venían sin poder ser resueltas.

AnónimoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora