Fillie
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La lluvia de la solitaria calle golpea sus hombros y se encarga de mojar cada centímetro del cuerpo de Finn Wolfhard. El pelinegro no tiene tiempo de parar de correr o se quedara dormido y no despertará, tal vez nunca.
Corre como si su vida dependiera de ello. El chico había sido advertido, había sido amenazado e incluso golpeado, pero no le importó un carajo y continuó haciedo lo que no debía.
Su abdomen tiene una profunda herida hecha por una navaja suiza, su pecho sube y baja con irregularidad y esta seguro que necesitara puntos para la herida que decora su ceja derecha, apesar de estar lloviendo puede sentir la diferencia del líquido en su cuerpo, la sangre del agua son fáciles de identificar.
Le duele todo, sorprendido hace un esfuerzo por dirigirse a la persona que esta a su alcance.
Sus ojos negros caen sobre la gran casa de Millie Bobby Brown, esa casa que fácil se compara con un palacio. Sube el gran árbol como puede, lo ha hecho tantas veces que descubrió como subir sin hacer mucho esfuerzo. Al momento de llegar descansa su cabeza un momento en el marco de la ventana y golpea sin fuerza.
Para su suerte, del otro lado del cristal se encuentra Millie despierta, quien al verlo no duda ni un segundo al abrir la ventana y ayudarlo a pasar. Su rostro es un poema dictando preocupación al pasar sus ojos mieles por el rostro y cuerpo de Finn.
-Hola.- Una sonrisa tonta que busca encontrar calma en el rostro de la señorita no da resultado.
Pronto la preocupación no es lo único que reinan sus facciones, no, la ira, el enojo, esa rabia que la caracteriza en momentos cuando se pelea con el pelinegro herido que tiene delante.
-¿Hola?.- Responde, el sarcasmo decora su voz y salen como navajas directo al temperamento del chico.- Me ignoras, me usas y luego regresas de esta manera, vaya, ese pasatiempo no me lo esperaba.
-Mira.- Empieza tratando de contenerse.- No vine aquí para trabajar en ser un chico bueno, y ahora tienes dos opciones.- comienza, poniendo en acción la manipulación que siempre lo acompaña de la mano.- o me ayudas o me sacas como un perro fuera de tu casa a esperar que me desangre.
Esas palabras son puñaladas en la compasión que protege el corazón de la castaña, la culpa se pasea por su mente gritando que no lo deje ir, y claro que la razón en ese momento no es la más sensata.
-Siéntate.- Ordena, sin embargo el carácter que formo por los cambios de humor del pecoso no la abandona.- Y espera aquí.
El chico se sienta en la cama de la que según él es su "pasatiempo" pero pronto siente su conciencia lastimarlo en todas direcciones y se siente más agobiado aún. Tiene ganas de que lo agarren a hostias nuevamente por utilizar su labia y manipulación en contra de la más bajita. Esa chica que logra calmarlo con solo la mirada pero al mismo tiempo lo convierte en una bomba atómica a nada de explotar.
Sus pensamientos son interrumpidos por su tormenta de sentimietos personal, en sus delicadas manos tiene la ropa de su hermano mayor para darla a Finn.
-Gracias.- Responde el chico con una sonrisa amable.
Solo causa que la señorita ruede sus, cansada de sus cambios de humor.
El de ojos negros se levanta de la cama y comienza a quitar su cinturón para después desprende los botones de su pantalón, cuando esta apunto de bajarlos Millie se da la vuelta sonrojada y Finn no puede evitar la sonrisa coqueta que estira sus labios.
-No es nada que no hubieras visto antes.- suelta descarado, sabiendo que la señorita se avergüenza de sus actos.
-Lo de antes fue un error.- Comenta la chica.
-Joder.- Suelta sarcástico.- Imagino que te cuesta aprender de tus errores ¿no? Si es así te equivocaste como siete veces.- Suelta queriendo lastimarla como ella acaba de hacerlo sin pensarlo.
La chica aprieta sus labios y quiere soltarle una bofetada que sea un recordatorio constante de ella, pero se limita a suspirar intentando tranquilizarse.
Finn sonrie victorioso, sabiendo que logro su cometido comienza a ponerse el boxer y pantalón limpios del hermano de Millie. Se saca con una toalla rosa que amablemente le dio la bajita, pero pronto comienza a sentir dolor, todo su torso esta adolorido, y le duele, más la herida del abdomen.
-Joder.- Suelta en apenas un murmullo.
La damita que le hace compañía en esa habitación donde reina la tención se da la vuelta. Lo mira y lo que ve no le gusta, la frustración sale de sus facciones y el dolor lo intenta contener apretando sus puños.
Brown se acerca lentamente, le alza la camisa para ver sus heridas y rápidamente lo vuelve a sentar en la cama, no pasa desapercibido el temblor que mueve el cuerpo del chico por el frío, la castaña cierra rápidamente la ventana donde a través de ella aún se ve la lluvia creando melodías contra el suelo, le ayuda al chico a quitarse sus camisa que esta manchada de un tono rojizo.
Una bandeja con equipo médico básico descansa en el baño de la habitación, sale corriendo hacía ella y cuando la encuentra regresa con Finn para atender sus heridas.
-Intenta no temblar tanto.- Menciona la voz que calma al pecoso.
Finn sonrie.- Y yo que creí que al meterte de voluntaria en un hospital sería una pérdida de tiempo.- Menciona con gracia y la contraria se le escapa una sonrisa.
-Te dije que era buena idea.- Continua, rodeado el torso de su amigo con una venda.
-No volveré a dudar de ti.- Ríen.- Perdóname.- Escupe de la nada levantando la mirada con sus ojos negros que son el reflejo de la honestidad.
-¿Cómo?.- Las facciones de la bajita se contraen en confusión.
-Sobre lo que dije de los errores.- Comienza.- Yo, de verdad los disfruté.- Ambos sueltan una pequeña carcajada y el sonrojo en la damita es inevitable.- Y no me arrepiento de nada y lo siento.- Termina.
-Esta bien.- Perdona la chica, acariciando la mandíbula tensa del chico buscando calmarlo, el cabello negro y mojado de Finn se sacude por el frío que abraza el cuerpo herido del chico.
Millie estaba apunto de ir por unas sudaderas pero Finn la detiene tomándola de la muñeca.
El pelinegro se levanta de la cama y abraza a Millie por la cintura, la mandíbula del chico descansa sobre el hombro de la señorita y deja por un momento descansar sus demonios internos que solo buscan hacer daño.
Pronto deja de temblar un poco, pero el frío no lo quiere abandonar así como Finn no quiere irse de los brazos de Millie que ahora lo envuelven dandole calor en su espalda.
Pronto el chico se separa lo suficiente para descansar su frente con la de su chica, suspira y luego sus manos dejan la cintura de Millie para dirigirlas al cierre de la sudadera de la castaña, lo baja lentamente y los ojos del chico no se despegan del cierre, la respiración de Millie se acelera un poco y cuando Finn esta apunto de desabrochar por completo la sudadera sube sus ojos a los mieles de la señorita, sonríen mutuamente y Finn mete sus brazos por la caliente cintura de Millie, se pega a su cuerpo buscando más calor y lo consigue, ahora si dejando de temblar.
Deja besos inocentes en el cuello de la castaña y Millie lo detiene por sus hombros.
-Finn.- Comienza.- No.
El chico suelta una pequeña risa en su cuello, divertido de la situación y al ver como la bajita se pone en alerta. Deja un último beso inocente en el cuello de la señortia y luego sussura.- Pero si no puedo follarte ahora.
-¡Finn!.- Suelta alejándose de él y riendo de lo que dijo el chico.
El pelinegro toma la mano de Millie y la empuja a la cama, el pecoso se acuesta a un lado de ella y la abraza hasta esconder su rostro en el cuello de la castaña y cerrar sus ojos, sabiendo que dormirá tranquilo a su lado.
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No tengo tiempo para esta parte solo decir que si te gusto comenta, vota y sigueme
Gracias por leer ☆
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One shots// fillie Mileven
Fanfictionva, nos dimos cuenta que unos one shots son mucho más fáciles que una historia, pero tranquilos, que estamos preparando la historia faltante y estamos creando una nueva que os va gustar mucho. Estos son One shots, pequeñas historias sobre Fillie y...
