Inhalar y exhalar.
Inhalar hondo, al punto en que su busto resaltaba.
Exhalar de igual manera, consiguiendo relajar los hombros hasta que cayeran.
Ese era el método de relajación que hizo Claire Redfield para tranquilizarse y no ser un mar de nervios cuando el bien cuidado cuaderno de Leon quedó en sus manos. Aguardando ser leído. Esperando revelar las últimas respuestas según Ada. Manteniendo por breves minutos un insoportable suspenso que envolvía todos en un velo crepuscular.
-Quieres que te dejemos sola? – ofreció Helena al notar lo inquieta que lucía la pelirroja.
Tal propuesta produjo dispares reacciones en el resto, donde unos querían saciar su sed de curiosidad, otras trataban de darle apoyo motivacional a la agente de TerraSave, y unos pocos concordaban con lo que Harper sugirió.
La cuestionada, por su parte, desconocía siquiera la respuesta correcta a dar. Una vorágine de sentimientos se arremolinaban dentro suyo, queriendo y no aceptar la oferta. Buscó apoyo en el dormido hombre, deseando que hiciera al menos un mínimo movimiento, pero en su lugar tuvo a cambio un impasible ser que estaba conectado a máquinas, las cuales mantenían un constante pitido que indicaba el ritmo cardíaco y el bombeo del respirador artificial.
Mirar a su hija solo aumentó la incertidumbre que le aquejaba, pues la misma pasaba por un mismo estado que ella, mirando a la nada misma, preocupando inclusive al malhumorado hijo del deceso Albert Wesker.
-Tú que opinas? – consiguiendo recuperar la facultad del habla, la adulta fémina de corto cabello cobrizo inquirió a quien estaba en una silla aledaña a la suya.
-Yo...quiero que estemos solas- con trémula voz, la Birkin logró responder.
-Estás segura de eso? – intervino su novio, quien a pesar de mostrar aún un semblante serio, realmente se preocupaba por la rubia de ojos claros.
-Sé que es egoísta de nuestra parte, pero quiero que solo las dos sepamos cómo termina esto- cabizbaja, confesó Sherry.
Demostrando una vez más que podía ser distinto al pensamiento popular, Jake se acercó hasta su novia, depositándole un beso en la coronilla antes de susurrarle que aguardaría fuera junto a los demás.
Uno a uno, los visitantes que Leon S. Kennedy tenía fueron despidiéndose de este mientras avisaban al dúo de mujeres que aguardarían en el exterior del hospital. Solo Chris y Rebecca se quedaron unos segundos más, donde el primero quería asegurarse de que su hermana y "sobrina" estuviesen bien, mientras que la segunda daba unos últimos chequeos a los monitores y sueros.
-Cualquier cosa rara que suceda, llámenme. Entendido? – la antigua miembro del Equipo Bravo de los S.T.A.R.S. advirtió.
-Sí, lo haremos- respondió la Redfield luego de ver cómo su hermano se marchaba.
-No me refería únicamente a Leon- dándoles un último vistazo al dúo de sobrevivientes de Raccoon City, la Chambers declaró al mismo tiempo que cerraba a su paso la puerta de la habitación.
Al oírse el característico sonido de cierre, la recámara pareció sumergirse nuevamente en un eterno silencio que era roto por unos tenues pitidos electrónicos que poco a poco parecían ir acumulando fuerza hasta ensordecerlas por lo perdidas que se hallaban en sus propios pensamientos.
-Estás lista? – indagó la mayor de las mujeres presentes.
-No. Pero de eso se trató todo esto, verdad? Siempre supimos de alguna manera que las respuestas no serían de nuestro agrado. No después de lo que los tres nos hicimos- melancólica, Sherry demostró cuánto había madurado desde aquella chiquilla que huía despavorida en los pasillos de una pesadilla viviente.
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Fixed in Heaven
Fan-FictionEl valor de un sentimiento se mide por la cantidad de sacrificio que uno está preparado a hacer por este. Eso es lo que todo el mundo sabe, pero si ella no se da cuenta de lo que tiene puede que lo pierda para siempre, pues él siempre ha mostrado al...
