Capítulo 8: Lo que tengo.

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   Es otro día, y ya van varias semanas de que no salgo de mi casa, sin comer, solo duermo. Pero me llegó un mensaje de Clara. Ay mi ilusa Clarita, si supieras todo lo que habita mi cabeza, pero lo más lindo de eso, es que estás vos. "Pepón, ya van varios días que no sé nada de vos, me preocupa. Hoy voy a ir a verte, tengo una sorpresa para vos.-Clara.". Sea lo que tenga, no estoy de ánimo, ni para verla. Y eso me preocupa.

No sé a qué le tengo miedo, si a quedarme solo por el tiempo, o alejar a todos los que amo inconscientemente. La soledad, por más que me haya hecho daño, siempre estuvo a mi lado, aprendí a convivir con ella, solo necesito el poder utilizarla para mi vida cotidiana. Tengo que dejar de bloquearme en momentos así. Es momento de madurar, no siempre voy a estar con alguien de apoyo, tengo que hacerme valer pero por mí mismo.

Pasaron un par de horas del mensaje de ella. Me levanté me aseé para recibirla. Clara tocó a mi puerta, cuando abrí, me saludó con un cálido abrazo, mi corazón no paraba de latir, lo hacía de forma rápida, y a la vez, en su bello rostro caían unas pequeñas lágrimas, acariciando sus mejillas. En mi cabeza sentí que se hizo un click, me di cuenta que ella es lo más valioso que tengo, nunca me sentí tan protegido en los brazos de alguien. Me hizo acordar a mi hermano, él siempre me consolaba cuando estaba mal, me limpiaba las lágrimas y me decía; "ya está campeón, no es tan grave como para que decaigas de esa forma. Dale tonto sé que sos fuerte, no siempre las cosas son como uno quiere, entonces ¿te vas a rendir así de rápido?". Ahora lo entiendo, sé a qué se refería. Abracé a Clara mucho más fuerte, y lloraba a la par de ella, me sentí comprendido y querido. Estoy agradecido de que la vida me la puso en mí camino.

- Gaby, te extrañé demasiado, y me preocupe por que no supe nada de vos en mucho tiempo. No vuelvas a desaparecer, no te quiero perder.-me lo decía mientras me secaba las lágrimas- Sos una de las personas que más quiero, no me hagas esto.

- Despreocúpate Clarita, no lo voy a volver a hacer, no voy a desaparecer, lo voy a hacer por vos. Fuiste la segunda persona que me hizo recapacitar sobre mi vida, gracias por aparecer en ella.

Lo único que hizo en ese momento, fue llorar, con una hermosa sonrisa quebrada en su rostro.

Me pareció raro ser, para una persona que recién conozco, importante, no la conozco demasiado, pero ella a mi si, y eso es lo que me parece algo extraño, acaso ¿ella me investigó, o me viene siguiendo de hace tiempo? No lo sé. De todas formas mucho no me acuerdo de mi pasado, tengo lagunas mentales quizás sea porque estuve embriagado la mitad de mi vida y no la recuerde, o es producto de mi imaginación, por mí soledad, ¿me volví loco? Tal vez. No sé si todo lo que estoy viviendo, está pasando en realidad. Al fin y al cabo, debo disfrutarlo. Qué se yo, es todo tan confuso, mi vida es confusa, hasta mi cabeza lo es.

Miro a Clara desconcertada por mi actitud, porque sé que estoy más apagado que nunca, pero ella me transmite paz, refugio, y no quiero perder esa sensación, me gusta, raro, pero agradable. Solo quiero acompañar este silencio en un abrazo suyo, sentir sus brazos rodeando mi cuerpo, sintiendo como une cada una de mis piezas, porque después de todo soy un rompecabezas fallado, al cual le faltan piezas, o es muy difícil de armarlo, ¿algún día encontrar esa pieza restante? O aún mejor ¿podré comprenderlo para completarlo? Quiero eso, completarme.

Mi PesadillaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora