Ella

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Solo llegué y me eché en la cama.

Cerré los ojos un buen rato. Hasta que escuché la puerta.

- Saito. - Era Zack.

- ¿Qué? - No lo voltee a ver, me acosté de lado, viendo a la pared.

- Sólo quería asegurarme de que sigas vivo. Mamá llegará tarde, hoy va de compras.

No contesté.

Escuché mi puerta cerrarse.

Sonó el timbre y desperté. Miré mi celular, había pasado más o menos una hora. Me quedé dormido.

Entonces me volví a acomodar, ardía la cortada rara. Todo lo demás dolía. Entonces escuché la voz de Evie, apunto de entrar, me puse rápidamente una cobija en la cara.

- ¿Saito? - Era ella, estaba dentro de mi cuarto. Me descubrí un ojo.

- ¡Evie! ¿Qué haces acá?

- Me escapé de Camilo. Le dije que vivía aquí, así que sí viene buscarme estaré en problemas.

- Oh, no te preocupes. Yo barro.

- ¿Qué haces? ¿por qué te cubres la cara? … ¿no tienes calor?

- Me iba a masturbar.

Ella retiró lentamente la cobija hasta quitarla totalmente.

- ¿Qué demonios pasó? - Ella se centró en lo que veía.

- Nada, me caí.

- ¿¡Te caiste!? ¡Eso no parece una caída! - Se alteró.

Zack estaba en el marco de la puerta.

- Bueno, me intentaron asaltar. Pero Zack llegó y me salvó. Le devolvió los golpes y salió despavorido.

- ¿Zack? - Ella lo volteó a ver.

Él me vio de una forma rara.

- Evie... - Zack intentó hacer algo.

- Que bueno que estén bien los dos. Zack, ¿puedes traer algo para limpiar esto?

- Si... - Él fue.

Evie me acomodó para poder ver mejor la herida.

- Dios mío... - Ella limpiaba ligeramente con la punta humedecida por saliva de su blusa.

Zack llegó y dejó algodón, un trapo y agua oxigenada. Y sonó el timbre de nuevo. Zack fue.

- ¿Cómo se ve?

- No tan mal. Que suerte que haya llegado Zack.

- Sí... por cierto, ganó el partido.

- Oh... genial. - Ella mojó una bolita de algodón con el agua y comenzó a limpiar de dónde sangraba. Ardía.

- Seh, deberías felicitarlo.

- Lo haré.

Zack volvió, su novia estaba con él. Evie dejó su utilería de medicina improvisada y fue con Zack. Ella lo felicitó por su victoria. La novia de Zack me veía con desprecio. Y tal vez impresionada por alguna razón.

Entonces, Evie volvió y siguió. Pero cerró la puerta.

- ¿Cómo te fue con Camilo?

- Se me declaró.

- Que sorpresa.

- Seh... entonces hice como si mi papá me llamara. Y le pedí que me trajera aquí. ¿Sabes? Me siento mal por él. Pero es muy aburrido y hasta eso algo patán. Si eso aún cuenta.

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