Amor Melitaea

50 8 2
                                        

Te vi, si, yo te mire, en la penumbra del alba mientras el aurora nos enlazaba, cuando el gallo siquiera destemplara eufonía, tan bonancible como un mausoleo. 

Tus ojos acendrados en diáfano almendrados, tus labios trepidantes por los jirones del casto viento. 

Añoraba que fueras la brisa que acompañase mi felicidad. 

Me encontraba abrupto, roto sin más,
 pero tus ademanes, 
haciendo cafuné sobre mi despeinado cabello, 
mi corazón punzante como caballos en tropel, reavivaron la endorfina que mi cuerpo ansiaba, la morfina por la cual caprichoso algún día lloraría. 

Amor inefable, etéreo, centelleante, flamante quedaría plano con lo que percibieron las flores del seto oyentes.

¡Oh! amor melitaea todo fue efímero porque no morir este mismo instante, no lo permitiría mi alma inmarcesible.

Ahora te veo, si, yo te veo tan distante perdido en tu olvido que no encuentro lugar alguno que no me recuerde tu piel de anilo.

Poesía escrita por: Rosencraft

Publicada en el libro: Insolente

EL INICIODonde viven las historias. Descúbrelo ahora