Era feliz ¿sabes? De esas pocas personas que pueden llegar a ser felices de verdad, de esa manera tan pura y solo con las cosas simples de la vida. Caminando durante horas observando el paisaje. Hablando con extraños durante tanto a pesar de que tal vez nunca los volvería a ver. Sonriendo siempre mientras alegraba corazones a su paso. Intentando ser lo mejor de sí misma, a pesar de que algunas veces solo quería colapsar y no sentir nada más.
Era hermosa, de verdad que lo era. Observaba noches estrelladas o nacimientos de la mañana con la misma ilusión en su mirada. Era tan feliz, al fin había logrado serlo. Hacia todo pensando en que tal vez no existiría un mañana, por eso creo que no se arrepentía de nada. Disfrutaba de su último libro y sus últimos momentos de paz todos los días. Ella no lo sabía, pero todo sería tan corto, porque gracias a ti, solo lograría sentirse angustiada, quería que el final llegara, ya no iría a ver un hermoso atardecer en las montañas. Solo podía observar como preparabas su partida. Ya no volvería a escribir, eso que tanto la distraía. Solía inventar historias para escapar del pasado, pero ahora lo único que inundaba sus pensamientos era el pasado mismo, eso que ella intentaba olvidar para poder seguir adelante. ¿Quién lo diría? Poco a poco se le unirían las nuevas pesadillas que le hiciste vivir, que irónica es la vida ¿no?
No tenías derecho a quitarle cada una de sus sonrisas. Te escuché, sé lo que piensas, sabías al igual que todos nosotros que ella era tan hermosa y feliz, después de tanto, ya era feliz, pero tenía que ser tuya, ¿de quién más si no? Pero luego de que fue tuya parece que ya no te sirvió.
Ella ya no sonríe, ni a ti, ni a nadie, ahora tiene una única mueca que le quedara por toda la vida. ¿Recuerdas lo mucho que le gustaba caminar? Como destrozaste sus piernas ya no podrá. No hay fantásticas historias porque bueno, ahora no queda nada de vida, lo que queda de ella está siendo devorado por algún animal, es triste, pero es la cruda realidad. Ya no es cálida y hermosa, solo es fría y tenebrosa.
No te preocupes amigo, al igual que ella se equivocó al dejarte entrar, pronto sufrirás lo que le hiciste pasar.
Ahora respira y aguarda, porque estos serán tus últimos segundos de paz.
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No tenía que terminarasí, ella no debía pertenecerle a nadie.