Ella estaba sentada, tranquila contemplando a la nada, pensando en lo imposible que era darse fuerzas a sí misma en ese momento. Está confundida, se siente acabada, poco a poco está tanto más golpeada. Había escuchado muchas veces que «la soledad puede convertirse en algo que puedes ver» y vaya que ya podía verla.
Siempre defendió a la soledad diciendo que todos la necesitan en una pequeña parte pero ahora, está la observaba desde lo más recóndito junto a la nada, se encontraba ansiosa, lista para darle otra bofetada, pero lo que no sabía Soledad es que esa chica que ya podía observarla no se sentía atormentada. Tenía su decisión tomada, la chica hizo una pausa, sonrió y abandonó a la nada, dejando a Soledad totalmente impactada.
Luego, sin poder creerlo, Soledad recogió la bala que le dio fin a esa chica atormentada, esa chica que siempre estaba junto a la nada, su juguete preferido... Aquélla que tanto disfrutaba atormentar. Pero ahora... Bueno, ya no podrá.
Junto a Sol se encontraba la nada, la cual, aún solloza sin cesar.
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