Después de unos días molestando incesablemente a Hux (y de estar llevándole bebidas y snacks de la cafetería como soborno para que el papeleo saliera más rápido), Anhi logró, finalmente, obtener acceso a su nave. La mujer caminaba ligero y con un aire alegre, sus dos ahijados siguiéndola de cerca al igual que BB-N5. Claro, el pelirrojo general no les permitió ir solos por "seguridad ante una posible fuga", entonces también iba con ellos. Y Kylo decidió ir también, al enterarse de toda la situación apenas llegó al puente en la mañana. Este iba hasta atrás en el grupo, casi como una escolta.
—Ya vas a ver, N5, —le dijo Aveli al droide con emoción, —R4 te va a caer muy bien.
—No puedo prometer que el sentimiento sea recíproco, —murmuró Bracrai, haciendo reír a su mentora.
Hux bufó disimuladamente. —Aun no comprendo el por qué hace tanto alboroto por un droide, Strbyer, se le asignó uno ya.
—Lo sé, pero R4 es mi droide, —le respondió con una sonrisa. —No puedo trabajar sin mi droide.
El pelirrojo soltó un zumbido de comprensión dudosa. —Sigo sin comprender del todo, si le soy sincero, supongo que lo comprenderé cuando vea lo que hacen su droide y usted con su Destructor.
La mujer paró en seco. Sus ojos brillaban con emoción. —¿Lo consiguió?
El pelirrojo asintió y señaló hacia la ventana del hangar. Dos grandes droides bípedos estaban guiando un Destructor sobre la pista de aterrizaje. Cada uno tenía dos varas brillantes de luz roja con la que daban las indicaciones a la nave.
Anhi soltó un gritito emocionado al ver como una fila de hangares del Destructor abría sus puertas. Los hangares estaban vacíos, claramente esperando a que lo llenaran las naves que habían estado modificando.
—No sé cómo agradecerle, General, gracias.
—El que haga mis naves eficientes será agradecimiento suficiente. Ahora, muéstreme el droide del que he escuchado tanto estos últimos días o me veré tentado a revocar el permiso.
Ella soltó una risa alegre entre dientes mientras negaba. Siguieron su camino, la mirada molesta de cierto Caballero clavada en ambos generales. Sabía que ya no tenía excusa válida para el calor enfermizo que se había asentado en la boca de su estómago o para el súbito nudo que había aparecido en su garganta.
Para ella, él no era nadie.
(Nadie más que un imbécil, pero primero moriría antes que admitirlo.)
Apenas entraron, Anhi se dirigió al megáfono que había en la entrada de cada hangar. —Atención a todos los ingenieros, hemos sido transferidos al Destructor que está en la parqueado aquí al frente en la pista. Por favor paren todo lo que están haciendo, vayan a recoger sus pertenencias y a despedirse de quien se tengan que despedir. Las naves serán puestas en el mismo orden en el que están en este hangar para evitar confusiones. Gracias.
Colgó el megáfono y se dirigió al centro del hangar, donde estaba aparcada su querida Corellian. Soltó un suspiro cansado al ver la palanca que tenía que bajar para abrir la puerta de la nave. No sólo no podía levantar los brazos bien, también tenía que saltar para alcanzarla, cosa que tampoco podía hacer aún.
—Bite, ven, ayúdame.
—La última vez tuvimos que subir a Avi en mis hombros y no tenía la suficiente fuerza como para bajarla, dudo que la tenga ahora. —El muchacho volteó la cabeza hacia el hombre enmascarado a su lado. —Tú, sirve de algo y ayúdala... por favor.
El hombre bufó ante el leve empujón que le dio Bracrai. Kylo bajó la palanca sin mucho problema. El siseo hidráulico de la puerta los recibió, al igual que las cálidas luces del interior prendiéndose una por una.
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°|Force Bound|° Kylo Ren (REESCRIBIENDO)
Fanfiction"Espero entiendas que perderte otra vez no es una opción" Anhi Strbyer decide volver a su planeta de origen, pero se ve envuelta en medio del conflicto de la Primera Orden. ¿Qué hará cuando la Primera Orden capture su nave y la lleve ante un viejo a...