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Así pasó la semana, todos trabajando, Soojin con sus proyectos pendientes.

Y Shuhua sin salir de su oficina.

La menor se encerraba por horas completas, dónde las únicas personas que entraban eran Minnie y Yuqi, sin decir una palabra de lo entablado en la oficina, Yeh era la primera en llegar y la última en irse, era extraño, comprensible ante tanto trabajo que le había caído en sus hombros.

Lo malo no llegó hasta la siguiente semana, Soojin entraba ese día a las diez de la mañana, conduciendo pensaba en un día tranquilo, más equivocada no podía estar.

Todos esperaban expectantes en el corredor, algunos listos para entrar, otros con equipos de primeros auxilios, y un pequeño grupo intentando calmar a la tailandesa y china.

-¿Qué está pasando? ¿Por qué el alboroto?.- Preguntó a Soyeon quién evitaba que todos hicieran locuras, esperando a que todo estuviera bien.

-La madre de Shuhua llegó por la mañana, hizo un gran espectáculo y la hizo entrar en su oficina, desde hace dos horas que allí se escuchan gritos de la mujer, cosas que se rompen y zapateos, pero no se escucha a Shu. -Eso encendió una alarma en la mayor.

-¿Usaron la llave de repuesto? Si le da una locura puede intentar lastimar a Shuhua.

-No la usamos porque Shushu pidió que no entráramos hasta que su madre saliera, ve a tu oficina, yo me encargo.

Poco convencida hizo lo pedido y siguió trabajando hasta que los ascensores se hicieron escuchar, por más que quisiera evitarlo, salió de su oficina, llegando en el momento exacto en que la mujer mayor salía de la oficina, Shuhua hacía una reverencia sin mostrar su rostro y un caballero entraba al lugar, una escena digna de un drama histórico.

-¿Qué le hiciste a nuestra hija?. -Preguntó el hombre sosteniendo la muñeca de la mujer.

-Tu hija querrás decir, ella no es más que una deshonra, deberías convencerla de arreglar su vida.

Soltando el agarre la mujer subió al ascensor y se fue, haciendo que el varón se acercarse a su única hija abrazándola como si su vida dependiera de ello. Minnie no tardó en entrar a la oficina en busca de algo, Yuqi cubría el cuerpo de su amiga con un saco, evitando que alguien la viera.

-Sus manos están temblando .-Susurró Soojin para sí misma, y comprendió lo que pasaba.

Shuhua tenía miedo, pero no era capaz de pedir ayuda.

-Shushu, vamos, es hora de irnos, tu padre vendrá con nosotras. - Escuchó a Minnie y todos se hicieron a un lado, nadie volvió a hablar de lo ocurrido.




Little Monster «Sooshu»Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora