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-¿Q-Qué dijiste? Oh por dios ¿El dolor te generó fiebre? ¡Iré por hielo y una toalla mojada!.-Informó la menor, sin lograr lo dicho debido a un cuerpo aferrándose al suyo.- Unnie, si sigues moviéndote de esa forma tus heridas no sanarán rápido.

-Entonces no seas terca y quédate conmigo.- Expresó Soojin con un fuerte sonrojo una vez se dio cuenta de lo dicho.- Quiero decir, no me molesta que quieras cuidar de mi pero no tengo fiebre, por favor ShuShu, no te vayas.

La duda de instaló en la menor ¿Quién era ella y donde había escondido a la Tsundere que tenía de exnovia? "Exnovia" vaya que pensar en esa palabra le seguía incomodando, más cuando se encontraba intentando entender el sentimiento que tenía al estar cerca de la coreana; después de tres meses hospitalizada sin otra compañía que la tailandesa y la china, su mente ya no sabía cómo reaccionar ante una situación como esa.
-De acuerdo, siéntate en el sofá y te traeré los antibióticos que te traje.

Una vez consiguió que la mayor obedeciera sin hacer pucheros o algún método de convencimiento para no soltarla, pudo dirigirse al comedor donde había dejado la bolsa de fármacos que había traído desde que Yuqi le había dicho que su mayor se encontraba mal; volver a caminar con libertad por aquel departamento la hacía sentir de cierta forma feliz, comenzaba a recordar todo lo que había sentido al recibir la feliz llamada de Soojin una vez le entregaron el sitio, como a pesar de que en ese entonces ya tenían bastante tiempo juntas, el nerviosismo y los sonrojos involuntarios seguían presentes.
-¿Las paredes no eran blancas? Dijiste no querer cambiar la pintura original.-Preguntó a un volumen de voz normal al no estar demasiado apartadas la una de la otra, tal vez unos veinte metros existían de distancia entre habitaciones, si no es que aún menos.

-Me comenzaba a aburrir del neutro, tal vez un cambio no le vendría mal.-Respondió con una sonrisa involuntaria, ese tema fue el primero que habló con la taiwanesa al tener las llaves de en ese entonces, su nuevo departamento.- Recuerdo como te quejabas diciendo el parecido que tenía con un hospital.

-Y ahora que por fin dejé el hospital lo sigo sosteniendo.- Entregó las pastillas y un vaso de agua para ver cómo la mujer frente a ella los ingería rápidamente para tomar nuevamente asiento en el sofá y extendía los brazos.- ¿Ocurre algo?

-Quiero un abrazo, por favor.


Ya estamos prácticamente en recta final, tal vez dos capítulos más y subo el epílogo, pero, en mi perfil ya tienen un Sooshu y el shunnie que tanto habían pedido, así que ¡Denles mucho amor y nos vemos luego!

Little Monster «Sooshu»Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora