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Durante semanas uno tras otro fueron publicados los libros, haciendo tendencia el nombre de la joven autora.

No faltaron los comentarios con duda a que debía su inspiración, al ser sorprendente el hecho de nunca conocer si la escritora había o tenía una relación, pues a pesar de las insistencias, nunca contestó aquella pregunta dónde antes, había respuesta y hubiera muerto por responder.

La oficina se encontraba completamente tranquila, no había caos como ocurrió hacía escasos dos meses, aunque algo era diferente.

Luego de esa semana, Shuhua tomaría un descanso indefinido por motivos personales. Ese día estaba sola, Minnie no estaría por escasos dos días debido a un problema de último momento en su exposición en la ciudad, prometiendo no perder de vista a la menor.

Mientras tanto, una nerviosa peliazul caminaba en círculos en su oficina, decidiendo si tomar o no el valor de realizar lo que había planeado, viendo un sin fin de posibilidades tanto negativas como positivas.

—Al carajo. —Soltó caminando determinada intentando ignorar la mirada de su amiga y el varón a un lado intentando darle el mayor apoyo posible. Tocó la puerta esperando no sonar insistente hasta escuchar el ligero "adelante" y así poder entrar.

—Yuqi, comeré cuando acabe el informe, ve con Soyeon antes de que me grite por robarle a su novia. —Respondió sin levantar la mirada del ordenador, siendo mentalmente agradecido aquel gesto, puesto que se sentía cual tomate en temporada.

—Es una pena, venía a pedirte que almorzaras conmigo. —Trató de hablar tranquila, aún con las manos temblando al ver como la menor levantaba abruptamente la mirada y verificando en más de una ocasión que no fuera su cabeza quién le jugara una broma de mal gusto, colocando y descolocando sus lentes para leer de su sitio. —Deberías comer en una hora fija, terminarás con malestares a la hora de dormir.

—¿SooJin...Unnie?. —cuestionó nuevamente sin lograr creer que eso estaba pasando.

—¿Eso es un sí? Recordé que no comiste tu favorito con la salida de tus libros así que....—Alzó la bolsa traída minutos antes de atreverse a pisar la oficina. —¿Quieres que comamos o te lo dejo para que comas más tarde?

El silencio la asustó, no lograba acostumbrarse a una Shuhua que no era ruidosa y prefería no estar prensada a ella, dejando la bolsa en el escritorio estando a punto de irse reclamándose a sí misma lo mal que había salido eso.

—¿También pediste ese pastel de chocolate que me diste a probar una vez? Cuando quiero comerlo no recuerdo la ubicación y debo conformarme con postre de matcha. —La mayor asintió sonriendo abriendo con cuidado y sacando todo el contenido incluyendo el postre, temiendo por aquella pequeñas lágrimas que amenazaban con salir. —Yuqi se la pasa con Soyeon y Minnie no está, ¿Podrías comer conmigo? Si no es molestia para ti.

—Nunca será una molestia, Shushu.

Little Monster «Sooshu»Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora