—Los estudios han salido normales, y todo parece estar en orden. —Retiró el estetoscopio del pecho de la menor, permitiendo levantarse de la camilla.
—¿El tratamiento está dando resultado?. —Preguntó Shuhua aún sintiendo sus latidos sonar en sus oídos.
—Eso parece pero, nada es seguro, ¿Has considerado lo que hablamos la revisión pasada?
—Si.... quiero hacerlo, ya no puedo vivir tranquila si mi propio cuerpo me condenará sin darle pelea.
Dejó a un lado su postre para sacar de entre sus cosas un pequeño frasco de medicinas, sintiendo la mirada atenta de sus amigas tomó una tableta y la pasó con un poco de agua. —Adelante, pueden preguntar.
—¿Cómo va tu tratamiento? Desde tu revisión pasada a la que te acompañamos no nos has contado nada
—Cambié de medicamento, tal parece que el otro no me estaba ayudando lo suficiente.
—¿Y has hecho caso a las indicaciones?. —Preguntó Minnie mientras la menor negaba. —Shuhua, debes cuidarte mejor, es tu vida de la que hablamos.
—No puedo evitarlo, me gusta ir a correr y me siento mal porque no puedo, creo que a eso se refería papá a las cosas que hacemos por gusto y nos dañan. —Sin poder detenerlo, escuchó aquello que había tratado de ocultar.
—Ella no lo sabe, ¿Cierto?
—No quiero que se entere, si lo hace, no me dejará de ver con lástima. —No pudo volver a comer el postre frente a ella, de un momento a otro, el sabor era amargo y pidió ser envuelto para llevar.
—Shushu, ¿Qué te gustaba de Soojin? Nunca me contestaste esa pregunta. —Preguntó expectante Minnie, mientras la menor sin poder ocultar el brillo en sus ojos y la sonrisa traicionera que escapaba de sus labios trataba de contestar.
Algunos minutos pasaron, la menor nunca había sido tan analítica en el aspecto de la atracción, menos aquella que había tenido con su mayor. —Todo, esa es la única respuesta que se acerca a lo que me gusta de Seo Soojin.
—Debes mejorar tu coreano, estás confundiendo tiempo pasado y presente, tonta. —cuestionó la china ante lo dicho por su amiga.
—No lo hago, así ustedes me cuelguen boca abajo sujetada de los dedos de los pies, me gusta Seo Soojin y eso no va a poder cambiar en un largo tiempo.
El camino en el auto fue silencioso, la tailandesa conducía al edificio mientras la taiwanesa miraba por la ventana, su más reciente actividad favorita.
—Lo que has dicho sobre Soojin, me pareció muy tierno.
—Sólo volví a abrir lo que llaman sentimientos, pero no es igual si ella no lo escuchará jamás. —La pelinegra siguió con su acción, decidiendo si abrir la boca o no, pero era algo que debía recibir respuesta. —¿Qué hubiera pasado si en lugar de ser terca y aferrarme a Soojin, te hubiera correspondido a ti?
Por suerte ya había estacionado, de no ser así, lo más probable es que terminaría frenando por una pregunta así. —El hubiera no existe Shu, tú más que nadie lo sabe.
—¿Y si quisiera ignorarlo por esta vez? Perdí... ¿No pude ahorrarme ese dolor?
—¿Tienes hambre? Vamos a tu departamento, te prepararé lo que quieras antes de irme al mío.
—¿Seguirás ignorando mis preguntas?
—¿Seguirás lamentándote de lo que no hiciste para no sufrir? Anda, vamos, no has comido nada desde tus estudios y estás temblando.
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Little Monster «Sooshu»
Fan-FictionEl pasado puede pesar a veces, ¿Qué tanto estás dispuesto a sacrificar de tu presente por recuperarlo? Soojin ha trabajado duro, mas no parece del todo feliz, ¿Su relación ya no está bien? ¿Por qué no podía lograr encontrar solución al lío en su cab...
