Lágrimas de frustración, abatimiento, de alivio y felicidad, todo al mismo tiempo. Siento su pecho chocando el mío por su respiración agitada y soy la primera en abrir los ojos luego de haber sido avasallada por este huracán.
Lo veo a Harry tan cerca, su frente apoyada en la mía, tan cerca que quiero besarlo de nuevo ¿por qué tiene que ser tan irresistible? Doy gracias que todavía me sostiene por mi cintura porque caería de cara al piso.
Me ama
- Por favor- refuerza su agarre en mi cintura- Déjame explicarte-
No puedo hacer nada aunque quisiera, estoy flotando en una nube. Lentamente también abre sus ojos e inmediatamente su entrecejo se arruga. Suelta sus brazos de mi cintura haciendo que mis pies toquen bruscamente el suelo firme y mis manos caigan a los costados. Sujetando mis mejillas me inclina la cabeza hacia atrás para mirarlo
- No- besa el rabillo de mi ojo- No llores- besa el otro.
Este tierno gesto me hace sonreir, una débil y frágil sonrisa.
Me ama
¿En qué momento pasamos de estar gritándonos en medio de la calle a estar... así, tan juntos? Me sonríe de vuelta, una dulce y confortante sonrisa.
Quiero limpiar las lágrimas yo misma pero mis extremidades no responden. Me estremezco al recordar que me estaba obligando a mi misma dejarlo ir.
- Estás tomando frio. Te llevaré al hotel- me toma de la mano- ¿Quieres mi chaqueta?-
Niego lentamente con la cabeza, no tengo frío. Me observa detenidamente esbozando una tierna sonrisa y comienza a caminar tirando de mi mano lo que me obliga a mantener su paso. Me siento extrañamente aturdida, un ente andante, quizás sea el alcohol que sigue circulando por mi torrente sanguíneo.
Harry se frena en la esquina y por cautela, prudencia o extrema y ridícula precaución mira a los costados antes de cruzar la avenida. Rio por lo bajo mientras obviamente atravesamos la calle al no haber nadie a esta hora... ¡la calle es un desierto!
Te amo, sus palabras susurradas vuelven a mi mente, ¿es el alcohol que me mantiene en este estado atontado? Extiendo los dedos, que finalmente responden, de la mano que Harry sujeta, para entrelazarlos con los suyos. Él ve hacia abajo un instante lo que hago y luego levanta la vista directamente a mis ojos. Me mira intensamente, es como si pudiera ver sus pestañas parpadear en cámara lenta. Levanta la mano que me sostiene y sin despegar sus ojos de los mios, besa mis nudillos.
Dios... de alguna forma puedo seguir caminando.
Siento mi móvil vibrar en el bolsillo delantero de mis jeans pero soy incapaz de realizar los movimientos requeridos para contestar la llamada. ¿Quién es a esta hora de todas formas? Seis pasos después Harry hurga con su mano libre en el bolsillo de sus pantalones mientras seguimos caminando. Mira la pantalla de su móvil y contesta
