¿Quién podría creer que existiera la posibilidad en este mundo en que la persona a la que habías intentado salvar, muriera y su esposo fuera quien finalmente terminara salvándote a ti?
Todas las noches tenía pesadillas. La llamada de urgencias reportando un tiroteo en el centro comercial, los balazos resonando en el lugar y ver a una joven vestida de rojo, ocultarse entre unas cajas, temblorosa pero con la firme decisión en la mirada de salir viva de aquel lugar. Lan Zhan era un policía, ella estaba confiándole su vida, tenía su esperanza en él.
Lan Zhan se había quitado el chaleco antibalas, proporcionándoselo a ella, protegiéndola, deseando como nada en la vida, sacarla de aquel pandemónium.
-¿tu nombre? - le había cuestionado él, asomándose a hurtadillas, asegurándose que nadie estaba y podían avanzar hacia la salida.
-Wen Qing, soy doctora, mi esposo Wei Ying y yo trabajamos en el hospital central... tenemos un hijo de 5 años, somos muy felices...-
Ella había comenzado con una nerviosa verborrea y sus ojos brillaban con temor, las lágrimas se aferraban a sus lagrimales, negándose a soltarse de ahí.
-yo soy Lan Zhan, tengo un conejo... mi hermano y yo vivimos en el mismo edificio...-
Ella había sonreído, era hermosa, su aura era cálida y se notaba a todas luces que era quien mandaba en la casa.
-tenemos que salir de aquí oficial, tu conejo y mi familia nos espera...- se supone que esas palabras debía decirlas el como parte del equipo de seguridad, pero Lan Zhan nunca había sido bueno al dar consuelo a las personas, menos aún para entablar una conversación de más de 3 diálogos.
Asintió y se asomó, no vieron a nadie, avanzaron hasta detrás de unos aparadores de ropa.
Un disparo resonó en el aire y fue Wen Qing la que jadeo totalmente espantada. Lan Zhan había recibido el primer balazo en el brazo y su camisa blanca comenzaba a teñirse de rojo, como flores carmín en un lienzo blanco.
Ella se movió un poco y cogió una de las corbatas en exhibición, la ato firmemente al brazo y la hemorragia se detuvo gradualmente.
-estarás bien, estarás bien... la bala atravesó así que solo debemos suturar... en cuanto salgamos de aquí, pediré que nos lleven al hospital de mi suegro y te atenderemos ahí... incluso pediré que te den una de las habitaciones VIP...- Lan Zhan sabía que aquella lluvia de palabras eran un claro indicio de estrés, incluso el siendo policía sentía cierto temor. Los asaltantes disparaban a diestra y siniestra mientras hurgaban en el lugar, la bala que acababa de recibir había rebotado de algún otro lugar y por eso le había dado.
-ahí esta una salida...- señaló ella, sintiendo la adrenalina a 1000.
Todo había sido demasiado rápido como para recordarlo con claridad...
Ella, por la prisa de salir rápido, no había notado al asaltante que salía de uno de los pasillos. Lan Zhan la alcanzó rápidamente, lanzándose frente a ella, olvidando que ya no portaba su chaleco. Se escucharon 3 balazos uno de tras de otro. El impacto contra su cuerpo había provocado dolor y rápidamente humedad. Pese a la horrible situación, Lan Zhan fue consiente que solo dos balas habían atravesado su cuerpo...
En el suelo, débil y desangrándose, buscó con la mirada. Wen Qing estaba a su lado, mortalmente pálida y con la piel sudorosa, lagrimas escurriendo de sus ojos, los labios temblorosos, la sangre de ambos mezclándose en el suelo.
-Aguanta...- pidió Lan Zhan notando que la tercera bala le había dado directamente en la pierna, cerca de la ingle y por como salía la sangre, una arteria había sido lastimada.
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Segunda oportunidad.
Fan-FictionWei Ying salvó su vida después de recibir 3 balazos. Lan Zhan salvó su corazón después de sentir que lo perdía todo.
