Capítulo 15

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-En conclusión , el accidente de ayer fue horrible.-dijo el gobernador. Ya había pasado más de una semana de este y acordó un encuentro con todos los guardianes.-Y os quiero dar las gracias a todos,por vuestra ayuda con los heridos y los desechos.

Un aplauso sonoro inundó toda la sala. Miré a mis lados y vi como Daniel y Mathew no estaban aplaudiendo.

-¡Queréis aplaudir!-les dije. Los dos me miraron y empezaron a imitar a los demás con desgana.

El gobernador pasó por nuestro lado y nos recogió a mi y a Mathew.

-Tengo que hablar con ambos-dijo con una sonrisa a la que Mathew respondió mirando sus zapatos. -Sobrino mio,¿Te ocurre algo?

-Solo me duele la pierna.-dijo con desprecio. Y se apoyó en mi para enseñarle esta. El gobernador hizo una mueca de dolor y le ayudó a bajar suavemente la pierna.

-¿Te hiciste eso en el accidente?-dijo con cara de preocupación.

-Sí....en el accidente-dijo murmurando.

-Vengan-dijo acompañándonos a un automóvil largo y negro que nos condujo al ministerio. Ya dentro nos acompañó a su despacho donde se sentó delante de nosotros.

-¿Se preguntarán qué hacen aquí? Primero,Mathew está aquí para su ascenso.-dijo Alee lo cual hizo que la expresión de Mathew reflejara duda.-He pensado que todo lo que has hecho por esta ciudad ,con tu corta edad,merece recompensa. Segundo, quería que hicieras un aclaración a los ciudadanos.-dijo volviéndose hacia mi.

-¿Qué clase de aclaración?-dije abriendo mi boca por primera vez desde qué estuvimos allí dentro.

-Bueno, ha habido especulaciones que afirman que no reclutamos a los guardianes sino que los obligamos a ser lo que son.-dijo frunciendo el ceño.-Haremos una ceremonia, por así decirlo, en la cual lo desmentirás.

-¿Por qué yo?-dije aunque sabía la respuesta.

-Por que sí lo digo yo o cualquier otro guardián no funcionará pero sí lo afirmas tú,todos se prostra....digo, te creerán.-dijo con una sonrisa que hizo que un escalofrío me recorriera la espalda. Y afirmé con la cabeza.

***

-¿Te puedo preguntar algo?-dijo Mathew mientras comíamos.

-Claro -dije con una sonrisa.-¿Vas ha hacer lo que te ha dicho , es decir, lo de los guardianes obligados, verdad?

-Yo...-dije dudando.

-¡Acaso estabas pensando en no hacerlo!-gritó , lo cual hizo que Pecu, que se encontraba a nuestro lado, se estremeciera.

-Para que preguntas entonces-dije volviendo a meter mi cuchara en el puré de patatas.

-Te matarán sí no lo haces.-dijo bajando al voz.

-Pero aunque lo desmienta nadie me creerá. Lo único que lograré es que me odien a mi también.-repliqué-¿Podemos cambiar de tema?

-Claro, ¿Qué es lo que me querías decir antes de lo del accidente?-dijo. Levanté la mirada hacia Daniel que estaba inmerso en la comida.

-No era nada-dije tragando fuertemente.

-Por mi no pasa nada.-dijo Daniel -Ya he terminado.

Observe como se iba mientras suspiraba .¿Qué era lo que había hecho mal esta vez? Me levanté y fui tras él después de dejar la bandeja en la cocina.

-Dani-dije agarrándole del brazo-¿Por qué éstas enfadado?

-Yo no estoy enfadado -dijo mirando al suelo.

-Lo siento, vale, siento todo lo que te he podido hacer pero,por favor,no me trates así.-dije levantando su barbilla.

-Escucha, no tengo nada contra ti, pero es que no se como puedes ir con él.-suspiró y supuse que hablaba de Mathew.

-¿Qué te ha hecho?

-Qué nos ha hecho, querrás decir-dijo y le miré extrañada.-No se llama Mathew se llama Mateo.-Entonces recordé a un niño de grandes gafas y ojos esmeralda al qué solía llamar empollón cuando tenía diez años.-Te acuerdas que se fue cuando eramos pequeños. Vino a esto , es el único que esta aquí por gusto.

-¡No está aquí por gusto!-grité enfadada por que le juzgara sí saber-El mató a su madre y a su hermano. Le obligó a estar aquí.-dije refiriéndome a Alee.

-No...lo sabía-dijo tartamudeando.

-No pasa nada-dije dedicándole una sonrisa que él devolvió al instante.

Fui a buscar a Mathew y ver como estaba. Lo encontré en la sala de vigilancia.

-Hola Mateo-dije firme.

-Yo...-dijo mirándome asustado.

-No hace falta que te expliques nada,se que te fuiste por lo de tu madre.-dije casi en un susurro.

-Menos mal-dijo aliviado- no quería perderte a ti también.

-Por eso hablaste conmigo-dije, cuando me miró sin entender.-Me refiero a cuando estaba la primera vez en el ministerio.

-No, eras casi irreconocible con lo del castigo-dijo cuidando sus palabras-Después cuando comenzamos a hablar supe que eras tú.

Miré como se quitaba las vendas cuidadosamente a la vez que gemía de dolor.

-Deja que te ayude-dije agachándome y retirando rápido pero con cuidado las vendas.

-Me dijo el médico que ya debería ir andando normal para recuperarme. Y que tengo que hacer ejercicios.-dijo entre gemidos de dolor.

-Sí quieres te ayudo con eso-dije sacando la última parte de la venda.-Te necesito curado para mi plan.

-¿Tu plan?-dijo asustado.

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