Capítulo 17

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Sentado en una esquina obscura un sofá se encontraba Perth pensativo ya con la respiración un poco normalizada, no podía comprender cómo fue capaz de rebajarse ante un omega, se suponía que el debía tener en sumisión a Saint, pero se dejó golpear por un omega, pero no cualquier omega, ese omega al cual habla marcado sin consentimiento y el que había humillado un sin fin de veces.

Poco después de pensar en lo sucedido, Perth recobró la razón, se arregló la ropa y se dirigió hacia la puerta, dispuesto a salir de su casa, ya que no tenía cara para enfrentar al omega que es estaba hecha una fiera en su habitación, además no sabia si sería buena idea enfrentarlo en ese momento.

Por otra parte, Saint se encontraba en su habitación, enojado y contándole todo lo sucedido a su pequeño pez, sin tener respuesta alguna, pero entre más se cuestionaba sobre lo que pasó más se enojaba, no con él, sino con Perth, era tanto su enojo que quería regresar y acabar con él, pero se contuvo ya que no quería que el moreno lo viera en ese estado, pero quería demostrar le esa faceta suya, esa en la que es capaz de poder salir adelante sin un estúpido alfa engreído, quería que el Moreno, viera que tenía las agallas suficientes, para enfrentar lo y no doblegarse ante nadie, ni mucho menos ante él.

Pasaron varias horas antes de escuchar que entraban por la puerta principal de la casa, pero Saint no quería salir de su habitación y encontrarse con el repugnante de su alfa y ver que se está tragando a otra zorra omega, como ha sido últimamente desde que su gamma murió y desde que tuvo el brillante de haberme marcado, y eso es lo que más odio, tener que estar atado a alguien tan engreído y enfermo como lo era Perth.

Por eso apenas escucho la puerta abrirse, se dispuso a dormir antes de poder escuchar lo que claramente no quería escuchar y que estaba seguro se arrepentiría si lo hacía, pero para su sorpresa fue que Perth estaba a fuera de su habitación, borracho tocando como loco desquiciado, exigiendo que le abriera la puerta, pero estaba claro que Saint no quería hablar con él, por lo que solo le contestó de mala gana que se largará que él no tenía que hablar con él, paso un buen rato en el Perth estuvo tocando, y era evidente que no se rendiría, hasta conseguir que esa puerta se abriera.

Después de un rato Perth se cansó y se dirigió a su habitación, se aventó a su cama y se quedó completamente dormido.

A la mañana siguiente, Saint se levantó lo más temprano que pudo, se arregló, alimento a su pequeño pez, salió a la cocina tomo lo primero que vio, sin hacer ruido, y salió de la casa, dejando a un Perth dormido.

Al salir de su casa se dio cuenta que no estaba su auto ya que había sido traído de mala manera, se dispuso a camina para tomar un taxi, y llegar lo más pronto posible al hospital. Llego al hospital y lo primero que hizo fue encerrarse en su oficina, no quería encontrar se con nadie, quería estar solo, antes de tener que enfrentarse a Mark y tener que explicar le lo que sucedido el día anterior y a Perth tener que escuchar sus reclamos de porque se estaba besando y apunto de acostarse con otro que no fuera él, aunque claramente entre ellos dos no haya pasado absolutamente nada aún, y es que era evidente que Saint no tenía cabeza para pensar, simplemente quería desaparecer del mapa y no ser encontrado hasta que todos sus pensamientos fueran acalorados.

Y en ese precioso momento se le ocurrió, pedir unos días, al fin de cuentas él siempre era cumplido con su trabajo, que inclusive en sus días de descanso se presentaba a trabajar cuando se le necesitaba y sin pensarlo dos veces, redactó su carta de permiso, entregando la, al lugar correspondiente, una ves que autorizado su permiso, agarró sus cosas y se fue del hospital.

Mientras que Perth despertaba con un fuerte dolor se cabeza y una resaca espantosa que no se acordaba de lo que había hecho la noche anterior, se levantó, se ducho y fue a ver si estaba Saint en su habitación, al percatarse de que no estaba salió corriendo de su casa rumbo al hospital, ya que era el único lugar en donde sabía que estaría en esos momentos.

Por otro lado Saint manejaba a una velocidad considerable, no sabía si se encontraría con Perth o si este ya no estaba, pero en lo más profundo de él rogaba porque no estuviera y pudiera tomar algunas cosas e irse a su lugar especial, para poder aclarar su mente, llego a la casa y es como si sus súplicas hayan sido escuchadas porque el Moreno no estaba en casa, así que escogió unas cuantas cosas que según él, pensó que le harían falta, tomo algo de la comida del refrigerador, tomo al pez y subió todo a su auto, con rumbo al lugar donde encontraría un poco de paz, de tranquilidad y que le ayudaría a pensar.

Por otro lado Perth llegaba eufórico al hospital gritando en donde estaba Saint, nadie podía darle respuesta, ya que, nadie sabía dónde estaba y eso no lo tenía tranquilo porque sabía que una sola persona sabría donde estaría la persona que estaba buscando, busco a Mark, desesperadamente hasta que lo encontro, pero para su sorpresa él tampoco sabía donde estaba, nadie sabía con exactitud dónde se encontraba el Omega, lo único que pudieron decirle es que este había pedido unos días, y que no sabrían cuando volvería, y dado de que nadie sabe de dónde vive su familia o los lugares a donde esté prefiere ir, estaban entre el diluvio de buscar una aguja en un pajar, ya que, no sabían por dónde comenzar a buscar.

🌙

Este capítulo es cortesía de lelena_1998 gracias por el esfuerzo.

Espero les guste el camino que lleva la historia y no está de mas decir que no hay que romantisar el abuso.

Gracias por las felicitaciones de verdad significa mucho.

EL AROMA DE MI ALFAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora