-¡Nana!- Escuché a mi hermano vociferar a través de la bocina de mi celular.
-Nana- dije yo de igual manera, ambos reímos y mis ojos se llenaron de lágrimas mientras caminaba por las calles.
-¿Cómo has estado?- preguntó mi hermano menor.
-Bien Jaemin, ¿y tú? ¿Qué tal va todo por allá? ¿Cómo están Jeno y Haechan?
-Bien, las cosas han estado tranquilas, Jeno me ayuda a sobrellevar de mejor manera todo, ¡y tenemos un nuevo amigo! su nombre es Renjun, es chino, Haechan habló primero con él y lo acercó a nosotros.
-Que bueno Nana, ¿Cómo vas con tus notas?- pregunté de inmediato, pues sabía que él hablaría de lo que fuera, menos de sus calificaciones.
-Ay Nana, no estamos aquí para hablar de cosas aburridas, ¿Cómo ha estado Namjoon Hyung?- rodee los ojos sabiendo el por qué de su fallido intento por cambiar el tema.
-Nana...- dije en un tono de regaño, sentí como el chico chilló y escuché a lo lejos a sus amigos reír de él.
-Es difícil ya- dijo como cual chiquillo de cinco años.
-Solo estudias Nana, es tu futuro, solo hago esto porque te quiero y lo sabes, han sido los ocho años mas duros, pero quedan pocos meses, solo es un ultimo esfuerzo mi niño.
Me senté en una plaza que se cruzó en mi camino mientras esperaba que el chico me contestara.
-Lo sé Nana, pero he soñado seguido con papá y mamá ¿sabes? ¿Cómo puede ser que tengo tan pocos recuerdos de ellos y aun así sueño con ellos?
Sentí desesperación en su voz y quise llorar, a veces olvidaba todo lo que él cargaba en sus hombros desde los nueve años.
-Yo también los extraño bebé, pero no podemos dejar que nuestro pasado arruine nuestro presente y futuro.
-¿Dices lo mismo cuando piensas en Jaehyun?- preguntó, y a pesar de que en su tono de voz solo había curiosidad, lo sentí en extremo ácido -Perdón- dijo unos segundos después.
-No me pidas perdón, sé que también te dolió cuando nuestra relación terminó.
-¿Has sabido de él?- preguntó, yo negué para luego recordar que no podía verme.
-No Jaemin, Jaehyun cumplió muy bien su promesa de no volver a saber de mi.
-Directamente...- dijo dejando el final de la palabra en el aire y pasé mi mano por la cara porque eso significaba que él sabía algo.
-¿Has vuelto a hablar con él?- le pregunté, el chico soltó un sonido afirmativo y mi cuerpo tembló.
No dijo nada por un buen tiempo y me sentí impaciente.
-Nana...- dije intentando que el chico de diecisiete años dijera algo.
-Está de regreso en Seúl hace tres meses- esas ocho palabras provocaron que mi cuerpo entero temblara, que mis manos comenzaran a sudar y que mi pecho doliera.
No podía ser cierto.
-¿Nonna sigues ahí?
-Aqui estoy Jaemin, ¿hace cuanto lo sabes?
-Me habló hoy en la mañana.
-Por eso me hablaste.
-Algo así- dijo titubeante -Te quería advertir antes de que lo fueras a ver, no quiero verte derrumbar.
-No te tienes que preocupar por mi pequeño, estaré bien.
-Lo sé Nana, te dejo, tengo que ir a comer, ya es hora.
-Adiós mi niño, te amo.
-Y yo a ti Nonna- y simplemente colgó.
Me quedé sentada allí unos minutos más, admiraba algún punto fijo en la gente que pasaba por la calle unos metros alejados de mi intentando ordenar mis pensamientos.
Me volví a sentir la chiquilla de dieciséis años que se encontraba enamorada de Jeong Jaehyun.
El teléfono entre mis manos vibró con una llamada entrante y al observar el nombre de Namjoon en la pantalla pude volver a tierra y al tiempo.
Ya no tenía dieciséis, tenía veinticuatro años, y me encontraba en pareja con Kim Namjoon.
Deslicé el dedo por la pantalla y contesté la llamada mientras me ponía de pie para caminar a casa.
-Yang Mi-
-Nam Joon- dijimos a la vez y reí mientras mi corazón se sentía tibio. Las sensaciones con él siempre eran tan similar a la primavera.
-¿Donde estás amor?- preguntó el chico.
-Caminando a casa, estuve un rato por allí mientras conversaba con Jaemin.
-¿Pasó algo con tu hermano?- su voz preocupada me sacó una sonrisa.
-Nada malo, tranquilo. Solo llevábamos muchos días sin conversar y ya nos extrañábamos.
-Que bueno amor.
-¿Y tú? ¿Dónde estás?- pregunté de vuelta, ya estaba a tres calles de nuestro departamento.
Sentí como alguien se acercaba a mi espalda y me abrazaba, salté del susto para notar que era el mismo moreno que tenía al teléfono.
-Tras de ti- susurró en mi oído y después de bajarme aquel susto reí por aquello.
-Casi me matas de un jodido ataque Kim Namjoon- dije girándome y quedando de frente a él, llevando mis brazos directamente a sus hombros.
-Lo siento amor- dijo acercándose y dejando un sutil beso en mis labios.
-Saliste mas temprano- dije mientras nos tomábamos las manos y caminábamos hacia nuestro hogar.
-Algo así, solo era una reunión para las actividades por la semana de Navidad.
-¿Por qué siento que estás sufriendo?
El chico río y llevó el dorso de la mano que iba entrelazada con la de él y dejó un beso allí.
-Me pidieron que tocara el piano para una presentación- así que eso era.
El piano para Kim Namjoon era sinónimo de recuerdos ácidos.
Llegamos al edificio en el que residíamos antes de poder decirle algo.
Joder, era pésima dando ánimos.
Por lo que al entrar al ascensor en el cuál íbamos solos, me acerqué a él y lo besé.
-Debes aprender a decir que no a aquello que te daña, no puedes hacer todo, por sobre todo si te hace sentir como ambos sabemos que ocurre.
-Te amo, ¿lo sabes, verdad?
-Lo sé- y aunque yo nunca se lo decía, él sabía que sentía algo parecido.
Salimos de la caja metalica para entrar a nuestro departamento y demorar menos de un minuto en volver a besarnos.
Juntos todo se sentía tan bien, como aquel sol de primavera que es tan bien recibido después de un invierno lluvioso.
××
De verdad espero que estén disfrutando esta historia.
Nos leemos pronto.
Playlist en spotify: "TÚ SIEMPRE | WATTPAD" o en mis historias destacadas de mi ig fanacc.
-Nini🐈⬛
ig fanacc: letterstonini_ ; ig personal: connienmy ; y también en tw: ninimny

ESTÁS LEYENDO
TÚ SIEMPRE - [J. Jaehyun]
Fanfiction[TERMINADA] Habíamos sido efímeros. Nuestro tiempo fue finito. Nuestros besos los tengo contados. Y ahora que estoy en otros brazos la vida me dio indicios de tu regreso. Oh, que ilusa he sido. Se me había olvidado que siempre serás tu, tú siempre. ...