Hemos actualizado nuestras Pautas de Contenido.
Consulta las pautas más recientes para seguir compartiendo historias de forma segura.

20: Confesiones

2.5K 99 54
                                        

¡¡YA ESTOY DE VUELTA!!

Siento todo este tiempo de ausancia, de retraso... De verdad que lo lamento, pero sinceramente no quería irme pero tuve que hacerlo... Demasiados problemas y os juro que os he echado de menos, no tengo palabras para agradecer el ánimo que me habeís dado, así como lso comentarios tanto en las historias, facebook o twitter... Sois los mejores, de verdad...

No se como pedir eprdón por todo el tiempo de retraso, pero ya estoy aquí, aunque no esté 100% recuperada, y espero que todos sigaís al pie del cañón, aunque también se que hay muchos que me han dejado de lado y a ellos también los entiendo, dos meses desde la última actualización es demasiado tiempo, así que se que no todos van a leer este capítulo o que van a estar aquí. Aún así a lso ue aún me sigan y a lso nuevos ¡¡GRACIAS!! Y DE NUEVO PERDÓN POR HABER TENIDO QUE IRME.

Sin más aquí os dejo el nuevo capítulo.

Ya hacía una semana desde que no tenía ningún tipo de noticias acerca de mi acosador, o acosadores como decía Christian, ni más cartas ni más mensajes diarios, y por mucho que esto debiera de relajarme, la verdad era realmente muy distinta y cada día estaba más nervioso y alterado, mirando el móvil cada pocos minutos, así como el buzón, de echo, incluso en medio de la noche, me había despertado sobre saltado y había bajado al portal solo para abrir el buzón y encontrármelo vacío, o al menos solo con propaganda lo cual venía a ser lo mismo. Si aquel, o aquellos tipos, pretendía volverme loco estaban haciendo un excluyente trabajo.

Ya eran las cuatro de la mañana, pero para mi mala suerte aún estaba despierto ¿Por qué? Pues porque a mi maldito cerebro no se le había ocurrido otra cosa mejor que revivir en mis pesadillas aquella fatídica noche, y ahora despierto no era capaz de conciliar el sueño. Cansado ya de dar tantas vueltas en la cama, decidí levantarme y hacerme un vaso de leche templada, no es que fuera lo mejor al tener intolerancia a la lactosa, pero suponía que ahora que me había dado por compararla sin este componente no me sentiría tan pesado o con tanto mal estar.

-¿No puedes dormir?-

Lo último que me hubiera esperado, y lo último que deseaba, era tener que hablar con mi hermano a estas horas y más en las circunstancias en las cuales me encontraba, aunque por otra parte me daba igual, solo tendría que regresar a ignorarlo como había echo hasta ahora, por suerte Ares había regresado a vivir conmigo, al encontrarme más centrado, o al menos para poder ayudarme a evitar aún más a Klaus.

-No creo que sea algo que te importe mucho ¿O acaso me necesitas para que sea tu saco de boxeo?-

-¿Enserio Alex? ¿Otra vez con eso? Ya te pedí perdón y te dije que fue tu culpa por hacerme perder los nervios-

-No los hubieras perdido si no hubieras decidido venir a molestarme y quedarte en mi casa, sabes perfectamente el porque no te he echado ya, y no es por el amor fraternal-

-Cierto, es para que te deje seguir arruinando tu vida, a la misma vez que no digo nada sobre tú secreto-

-No creo que eso sea ningún secreto, solo algo que prefiero dejar oculto a la luz pública... Algo que tú no deberías hacer con tu cuerpo ¿Estás echando barriga? Supongo que por eso duermes desnudo: La mala grasa abriga... Como las focas ¿o en tu caso eres una morsa?-

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Mar 30, 2015 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

El poder del SexoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora