Zee Pruk es un abogado con las ideas muy claras, el cual tiene un sueño altruista que le traerá sorpresas inesperadas y también muy agradables, aunque inevitablemente mucho sufrimiento.
Saint Suppapong es por el contrario, un chico sin pelos en la...
En el tiempo que había transcurrido, nada había empañado la felicidad de Zee y Saint pues sus días estaban repletos de trabajo y sus noches llenas de pasión y desenfreno.
Se amaban con locura y se devoraban mutuamente como si de animales en celo se tratase, salvajes y hambrientos de deseo por poseer él uno al otro.
Era desquiciante sentir aquel deseo irrefrenable que los poseía y los hacía desearse y complacerse una y otra vez saciando así sus ganas por el otro.
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Finalmente llegó la nueva revisión de Saint y un juez más que complacido dio el visto bueno a la libertad total de este.
La pareja lo celebró con sus clientes en la cafetería con una fiesta pues ellos eran los grandes protagonistas de la redención del castaño.
Gracias a ellos su cafetería era un negocio próspero y lo había hecho mejor persona, Zee era el invitado de honor, sin él si que no hubiese sido nada de eso, gracias a su talento y su ayuda, Saint se había librado de la cárcel y un futuro destructivo.
Días después, una noche que el castaño estaba haciendo caja, Zee salió de su despacho muy decidido, se acercó a él con una mirada pícara pero llena de amor.
Sus ojos brillaban y tenía una gran sonrisa pero cuando ya tenía frente a él a su novio, este se puso muy nervioso y no sabía si lo lograría, entonces respiró profundo y se armó de valor, así que frotó sus manos y sudando, comenzó a hablar.