Algo que Yvette y Kovan no sabían es que en esa misma isla de Hyunder, en la costa opuesta a Llunder, existía un sitio horrible donde sucedían cosas espantosas.
En esta sala concretamente se encontraban varios científicos y empresarios. Todos hombres y mujeres humanos. Llevaban uniformes amarillos con el emblema de una "Z" cosido en la zona central del pecho de sus trajes. Estaban discutiendo a gritos y no se escuchaban los unos a los otros. Entonces se abrieron las grandes puertas del final de la estancia y se hizo el silencio. Un señor de pelo rubio amarillento tapado por un sombrero negro, con un pendiente dorado, gabardina y pantalones negros, con zapatos de punta de cuero, y una bufanda de cuadros roja entró y se sentó en la silla más grande que había alrededor de la mesa, que contaba con una "Z" pintada encima.
-El señor Allistor Zanato ha entrado en la sala y quiere oír lo que Berkelio tiene que decir -dijo Allistor, el mismo señor que entró.
-Señor hemos estado progresando considerablemente desde su última visita. En las alas T y P del sector 54 los sujetos están respondiendo gratamente y...
-Allistor se aburre -dijo Allistor. -Allistor quiere resultados, no quiere saber su proceso. Berkelio intervendrá una vez más.
-Bien, señor, los resultados todavía no son determinantes por lo que aún seguimos trabajando en varios...
- ¡Berkelio! -le interrumpió Allistor. - ¡Berkelio le cuenta excusas a Allistor! -gritaba Allistor. A continuación, se empezó a reír soltando una gran carcajada prolongada. Todos en la sala miraban sus regazos, expectantes. -Porque Berkelio es leal y un gran amigo, le dirá a Allistor el culpable de que no progresemos.
Berkelio dudó ya que toda la culpa no recaía solo en una persona, pero sabía que Allistor necesitaba alguien a quien culpar, así que señaló a la mujer que estaba diagonalmente sentada hacia él. La misma que le rechazó en tener una cita hace dos días.
- ¡No! ¡Mentira! ¡Rencoroso de mierda! -lloraba la mujer mientras los guardias de Allistor la llevaban fuera de la sala.
-A Allistor le ha gustado esta reunión. Sigue así Berkelio -dijo Allistor y se fue por la puerta por la que había entrado.
En la sala contigua, donde ahora se encontraba Allistor, un joven de cabello platino le esperaba.
-Oh Helio, ya has llegado mi amor -dijo Allistor antes de besar al joven.
-He descubierto más Al -le dijo Helio, llamándole por el apodo que Allistor le obligaba a llamarle. -Fui a la capital, para mantener las cosas como quieres en el ayuntamiento. Tenemos un problema, sospechan de Frey.
- ¡Pues deshazte de él! -dijo Allistor jovialmente.
-Al, le necesitamos allí. Además, sería obvio que es un aliado Zanato una vez muerto. Debemos actuar ya, y con cabeza.
Allistor se acercó a Helio y le agarró imponentemente sus partes bajas.
-Te atreves a cuestionar a Allistor -le dijo a Helio cerca de su oreja, y retiró su mano de donde estaba. -Bien, pues haz lo de siempre, manda abogados, falsos testigos... Lo que sea, pero deshazte del problema -le ordenó Allistor.
Helio asintió y se dirigió hacia la puerta.
-Te esperaré esta noche donde siempre -Le advirtió Allistor, y Helio salió de la estancia.
Se dirigió a su oficina a paso ligero mientras que los empleados que le veían le saludaban con respeto. Helio se sentó en su oficina y lágrimas comenzaron a salir descontroladamente de sus ojos mientras sacaba de un armario una pequeña caja. Esta contenía cápsulas de color berenjena y Helio ingirió dos, aunque pensó que le hubiera gustado tomárselas todas en aquel mismo instante.
Se recompuso, limpiándose las lágrimas de la cara y sacó su móvil. En la pantalla aparecieron varias estancias, algunas de una casa y otras de un sitio bastante oscuro. Helio esperó unos minutos a que alguien apareciera en la pantalla, y entonces en la estancia que parecía un poco más oscura vio a aquella chica que siempre veía, aunque esta vez acompañada de un chico, o lo que es peor, un Qroswen. Helio se enfureció y notó su sangre hirviendo por sus venas. Debía hacer algo al respecto, pero no podía, al menos no todavía. Tendría que esperar a que todo saliera acorde a sus planes para finalmente poder llevar la vida que tanto ansiaba.
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Hyunder
FantasyYvette y Kovan viven en la Tierra, aunque ya no es como la conocemos, concretamente en la isla de Hyunder. Las criaturas fantásticas por fin son libres de caminar por las calles, aunque no a todos les parezca una buena idea. Sigue sus historias mien...
