Capítulo IV: Helio

33 6 2
                                        

Algo que Yvette y Kovan no sabían es que en esa misma isla de Hyunder, en la costa opuesta a Llunder, existía un sitio horrible donde sucedían cosas espantosas.

En esta sala concretamente se encontraban varios científicos y empresarios. Todos hombres y mujeres humanos. Llevaban uniformes amarillos con el emblema de una "Z" cosido en la zona central del pecho de sus trajes. Estaban discutiendo a gritos y no se escuchaban los unos a los otros. Entonces se abrieron las grandes puertas del final de la estancia y se hizo el silencio. Un señor de pelo rubio amarillento tapado por un sombrero negro, con un pendiente dorado, gabardina y pantalones negros, con zapatos de punta de cuero, y una bufanda de cuadros roja entró y se sentó en la silla más grande que había alrededor de la mesa, que contaba con una "Z" pintada encima.

-El señor Allistor Zanato ha entrado en la sala y quiere oír lo que Berkelio tiene que decir -dijo Allistor, el mismo señor que entró.

-Señor hemos estado progresando considerablemente desde su última visita. En las alas T y P del sector 54 los sujetos están respondiendo gratamente y...

-Allistor se aburre -dijo Allistor. -Allistor quiere resultados, no quiere saber su proceso. Berkelio intervendrá una vez más.

-Bien, señor, los resultados todavía no son determinantes por lo que aún seguimos trabajando en varios...

- ¡Berkelio! -le interrumpió Allistor. - ¡Berkelio le cuenta excusas a Allistor! -gritaba Allistor. A continuación, se empezó a reír soltando una gran carcajada prolongada. Todos en la sala miraban sus regazos, expectantes. -Porque Berkelio es leal y un gran amigo, le dirá a Allistor el culpable de que no progresemos.

Berkelio dudó ya que toda la culpa no recaía solo en una persona, pero sabía que Allistor necesitaba alguien a quien culpar, así que señaló a la mujer que estaba diagonalmente sentada hacia él. La misma que le rechazó en tener una cita hace dos días.

- ¡No! ¡Mentira! ¡Rencoroso de mierda! -lloraba la mujer mientras los guardias de Allistor la llevaban fuera de la sala.

-A Allistor le ha gustado esta reunión. Sigue así Berkelio -dijo Allistor y se fue por la puerta por la que había entrado.

En la sala contigua, donde ahora se encontraba Allistor, un joven de cabello platino le esperaba.

-Oh Helio, ya has llegado mi amor -dijo Allistor antes de besar al joven.

-He descubierto más Al -le dijo Helio, llamándole por el apodo que Allistor le obligaba a llamarle. -Fui a la capital, para mantener las cosas como quieres en el ayuntamiento. Tenemos un problema, sospechan de Frey.

- ¡Pues deshazte de él! -dijo Allistor jovialmente.

-Al, le necesitamos allí. Además, sería obvio que es un aliado Zanato una vez muerto. Debemos actuar ya, y con cabeza.

Allistor se acercó a Helio y le agarró imponentemente sus partes bajas.

-Te atreves a cuestionar a Allistor -le dijo a Helio cerca de su oreja, y retiró su mano de donde estaba. -Bien, pues haz lo de siempre, manda abogados, falsos testigos... Lo que sea, pero deshazte del problema -le ordenó Allistor.

Helio asintió y se dirigió hacia la puerta.

-Te esperaré esta noche donde siempre -Le advirtió Allistor, y Helio salió de la estancia.

Se dirigió a su oficina a paso ligero mientras que los empleados que le veían le saludaban con respeto. Helio se sentó en su oficina y lágrimas comenzaron a salir descontroladamente de sus ojos mientras sacaba de un armario una pequeña caja. Esta contenía cápsulas de color berenjena y Helio ingirió dos, aunque pensó que le hubiera gustado tomárselas todas en aquel mismo instante.

Se recompuso, limpiándose las lágrimas de la cara y sacó su móvil. En la pantalla aparecieron varias estancias, algunas de una casa y otras de un sitio bastante oscuro. Helio esperó unos minutos a que alguien apareciera en la pantalla, y entonces en la estancia que parecía un poco más oscura vio a aquella chica que siempre veía, aunque esta vez acompañada de un chico, o lo que es peor, un Qroswen. Helio se enfureció y notó su sangre hirviendo por sus venas. Debía hacer algo al respecto, pero no podía, al menos no todavía. Tendría que esperar a que todo saliera acorde a sus planes para finalmente poder llevar la vida que tanto ansiaba.

HyunderDonde viven las historias. Descúbrelo ahora