Adriel
La chica tímida, cuyo nombre ahora sé, es Ellie, posa su mirada color miel en mi, tan solo unos breves segundos. Me acerco un poco más hasta quedar a un lado de mi tía y frente a ella.
-Ah...Eh, yo...-balbucea hasta que logra pronunciar algo concreto-un gusto, soy Ellie...Ellie Castle.
Una sonrisa diminuta ocupa mi rostro sin querer, por el gesto que tiene la chica de evitar el contacto visual conmigo a toda costa.
-El gusto es mio, Ellie-le extiendo mi mano, ella duda por un momento pero luego corresponde y culmina de forma rápida el saludo.-No imagine que eres mi vecina.
El comentario hace que me mire por un momento con esos ojos que me han robado la atención, no simplemente por su color, sino por lo que trasmiten, algo que es difícil de encontrar en sí en cualquier persona.
-¿Se conocían?-pregunta mi tía con curiosidad intercalando su vista entre ambos.
-Algo así-me río suavemente y veo una vez más a Ellie que ahora muestra una pequeña sonrisa, dándole, si es posible, un aspecto más delicado.
-Oh, que maravilla-comenta mi tía en tono alegre, lo cual me hace recordar porque estamos aquí, mi ceño se frunce y mi anterior estado de humor comienza a asomarse-Linda, hoy es el cumpleaños de Adriel, él insiste en que no desea celebrarlo y lo entiendo, pero me gustaría que al menos tu padre y tú estuvieran con nosotros hoy en la noche y pasar el rato, no será una fiesta solo una pequeña reunión.
Termina por decir mi tia y Ellie sonríe apenas dándole una respuesta afirmativa.
La razón por la que accedí a que mi tía hiciera dicha reunión fue por convencerla de que estoy bien y claramente no lo estoy y es que ¿cómo tendría ganas de celebrar siquiera mi cumpleaños, cuando perdí a la persona más importante de mi vida tan recientemente?.
No es que mi tía sea una insensible y la pérdida de su hermana no le afectó, en realidad no lo tome de tal modo cuando me propuso lo de la pequeña reunión y aunque lo hizo con una sonrisa, como es característica de ella, note un deje de preocupación en sus ojos y en la forma en que me habló, sé que tiene miedo, el mismo miedo que tengo yo de perder a alguien más.
Al aceptar también le hago saber que no me iré, al menos no lo tengo planeado, pero en el sistema de este mundo, los sucesos imprevistos abundan, las situaciones se escapan de nuestras manos y es cada vez más difícil mantener a los que amamos junto a nosotros.
Eso lo sé muy bien, la vida se había encargado de dejármelo claro.
Mi tía se despide de Ellie, yo me limito a dedicarle una ultima mirada a la chica junto con un «nos vemos» y regresamos a la casa, ya dentro voy al cuarto, me siento en la punta de la cama, viendo el lugar pensando en todo y a la vez en nada, solo dirigiendo mi vista a los objetos sin prestar atención, sigo en lo mismo por un buen tiempo hasta que mi atención recae en una mesita en una esquina de la habitación, en ella se encuentra un libro el cual no había notado antes, llevado por la curiosidad me levanto y tomo el libro, una ligera capa de polvo lo cubre dando a entender que llevaba un buen tiempo allí.
Abro el libro esperando encontrar algo interesante o tal vez una solución al rumbo que siempre ha llevado mi vida.
Me río internamente de mi propio pensamiento.
Paso página tras página hasta que me empiezo a sentir más patético.
Al final el contenido del libro no es de mi interés, así que de forma despreocupada tiro el libro de vuelta a la mesita provocando ruido.
Leer nunca a sido lo mío.
-Adriel, ven aquí-me miró con un poco de cansancio, pero con un toque de dulzura en su voz.
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More Strong
Teen FictionEllie es una chica que en su vida no conoce realmente la amistad, no porque no quisiera intentarlo, realmente ella lo desea pero le hacen falta fuerzas, ya que mientras para otros es sumamente fácil iniciar una conversación. Para ella es todo un ret...
