3. Que pequeño es el mundo...

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Estoy en mi habitación, terminando mi tarea de matemáticas, y la verdad estoy bastante aburrida, mi padre no llegara a casa sino hasta el cabo de unas tres horas, al parecer sus nuevos compañeros de trabajo lo invitaron a una reunión.

Genial. Hasta mi padre logra hacer amigos y yo no.

Termino mi tarea y voy a la sala, me siento en el sofá y enciendo la tele, mi única amiga. Selecciono un canal de musica y me dispongo a ver los videos, la verdad me entretengo un poco.

Suena el timbre y me pregunto quien será, mi papá aun no debe estar por llegar.

Me levanto, voy a la puerta y abro.

Una mujer de unos cuarenta años quizás menos me sonríe ampliamente dejando ver su expresión de...¿felicidad?

—Hola soy Lena Philips, tu vecina mucho gusto—Me extiende su mano en un saludo el cual correspondo dudosa.

—Solo quería darles la bienvenida a ti y a tu padre al vecindario, ya han pasado unos días desde que llegaron, pero nunca es tarde para presentarnos. Vivo al frente.— señala—Con mi esposo Robert.

Me dice aun con una sonrisa radiante. Y luego me di cuenta que esperaba que le digiera mi nombre.

—Ah...mi nombre es Ellie Castle, un gusto conocerla Sra Philips.—Le digo sonriendo sólo un poco.

Philips...El nombre de su esposo es Robert cómo mi profesor de Ciencias al parecer, si es así ¿Qué pequeño es el Mundo ¿no?

—Que bonito nombre, Ellie. A mi esposo y a mi nos gustaría que tú y tu padre cenaran con nosotros mañana como a las siete de la noche ¿que te parece?.—Me mira esperando una respuesta, esta mujer es muy alegre, la verdad me cae bien.

—Supongo que si, le diré a mi padre...Gracias por la invitación.—Le digo y ella se despide de mi.

Bueno...Eso no lo esperaba.

Me devuelvo al sofá y veo la hora en mi celular apenas y son las cinco de la tarde. No tengo nada que hacer, asi que decido matar el tiempo con un crucigrama. No me apuro en terminarlo y poco a poco lleno los espacios en blanco hasta terminarlo.

                            **

—Hija, sigues despierta...—dice un tanto sorprendido mi papá. Al verme en el sofá leyendo un libro.

Y es que es raro, siempre acostumbro acostarme temprano así fuera fin de semana. Lo sé, parezco una anciana.

—Si lo estoy, dentro de unos minutos ya es sábado.—Le digo como si eso fuera algo normal en mi.—Por cierto, ¿Usted no iba a tardarse solo tres horas, papá?—Le recuerdo, ya faltan pocos minutos para las doce de la noche, muy tarde diría yo.

—Eh...si,cierto. Lo que pasa es que querían que me quedara más tiempo, no podía decirles que no además me estaban dando una especie de bienvenida, fue agradable.—Me dice defendiéndose, sonrío, en realidad no me molesta.

—No me molesta papá, me alegra que hayas echo amigos.

—Igual perdón por no haberte llamado diciendo que tardaría un poco mas de tiempo y hacer un cambio de rutina en tu sueño...—menciona un poco apenado.

—Tranquilo papá, no es tu culpa que este despierta, es que de verdad no tengo sueño, quizás tome mucho café en la mañana, no lo sé.

—Ok, ¿aun no tienes sueño?—Me pregunta. Y yo devuelvo mi vista al libro en mis manos.

—No...

—Bueno, entonces nos quedaremos despiertos.—Lo miro extrañada por lo que dice.

—¿Cómo?

—Me oíste, voy a preparar unas cotufas* y nos quedaremos viendo películas hasta que nos de sueño, yo tampoco tengo sueño aun.—dice un poco emocionado como si se tratara de romper alguna regla. Bueno al menos si para nosotros.

—Pero primero voy a echarme una ducha.—se va oliendo su camisa y arrugando la nariz.

Es gracioso verlo hacer eso.

Estamos mi padre y yo en el sofá viendo una película cómica, riendo casi a carcajadas, comiendo cotufas y pasando sin duda, un momento inolvidable.

Sin querer recuerdo a mi madre y como seria si ella estuviera con nosotros en este momento compartiendo como familia, aunque eso fuera ahora imposible. No sé porqué ella decidió que al separarse de mi padre, se separaría de mi también. No la he vuelto a ver desde que se casó y a veces me gustaría poder hablar con ella, Es mi madre y a pesar de todo, la extraño.

Salgo de mis pensamientos y veo a mi padre, noto que ya le esta dando sueño porque entrecierra los ojos y cabecea un poco para luego abrirlos de nuevo en un vano intento por mantenerse despierto.

La verdad a mi también me esta dando sueño, veo la hora en mi celular y ya casi son las tres de la mañana. Le doy las gracias a mi papá por quedarse viendo películas conmigo. Y le digo que voy a mi habitación a dormir. El solo asiente con la cabeza, apaga la Tv y me da las buenas noches para luego dormirse en el sofá.

Yo subo a mi habitación y me acuesto en mi cama, e inmediatamente me duermo.
                     **

Me desperté y me duche, aun estoy medio dormida, me visto para estar en casa y bajo las escaleras para ir a la sala, mi papá aun esta dormido en el sofá.

Deben ser como las diez. Voy a la cocina y me sirvo un vaso de agua, entonces decido preparar el almuerzo, así que elijo preparar unos espaguetis con albóndigas, prendo la estufa, pongo a hervir el agua para la pasta, hago las albondigas, preparo la salsa. Me tomo mi tiempo no soy una excelente cocinera pero al menos lo intento.

Cuando ya todo esta casi listo mi papá entra a la cocina y me da los buenos días diciendo que se muere de hambre.

Así que prepara la mesa, y cuando ya esta la comida lista, le sirvo a mi padre y a mi.

Y disfrutamos la comida.

No me encanta cocinar, pero sin duda, amo comer.

Cuando terminamos de comer recordé la invitación de la señora Philips y que no le he dicho a mi padre sobre ello.

—Papá casi lo olvidaba, nuestros vecinos de al frente, El Sr y la Sra Philips nos invitaron a cenar con ellos hoy a las siete.

—Que bueno, supongo que iremos ¿no?

-Si.

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Cotufas*: palomitas de maíz, pop corn.

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