capitulo 7

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Una semana después se encontraba un Naruto medio dormido encima de un árbol, vendo a sus kohai entrenando, al parecer cada uno en sus áreas.

Saru entrenaba en taijutsu, kenjutsu y genjuntsu. Remūru en taijutsu y genjuntsu. Y Koeho sólo se centró en kenjutsu.

Para Naruto era muy divertido ver a sus kohai entrenando, a él le parecía que ellos no entrenaban apropiadamente y que si seguían así los mandaría nuevamente a la academia, en especial a Koeno, ya que sólo se centraba en una cosa y al parecer no tenía una buena relación con sus compañeros, además de ser algo arrogante.

Rió en sus adentros y dejó escapar una pequeña sonrisa ladeada, pensando que tal vez sus kohai no le darían un poco de diversión. Pero a la vez sintió un escalofrío al pensar que talvez también le podrían dar mucho trabajo y problemas. Ante el sólo pensamiento su cara palideció levemente y trago algo de saliva.

Después de unas dos horas de entre dormir y ver entrenar a los anbus Naruto se aburrió y bajó del árbol, sin que los demás se dieran cuenta.

Después de unos quince minutos caminando se encontró en su preciado puesto de ramen. Saludó a Teuchi y pidió un miso ramen. La verdad es que esa comida era de dioses, quién la hubiera inventado debía ser un ángel o un dios, no había otra explicación para el rubio.

Al terminar su comida, se fué a casa. Seguramente allí se encontraría con Kakashi. La verdad es que no le apasionaba la idea, ya que días atrás el peliplata se había propuesto releer uno por uno los tomos de su precioso icha icha, y se los había propuesto leer en plena madrugada, el rubio no había podido dormir por los molestos ruidos que hacía su compañero, y por eso decidió reducir a cenizas algunos de los libros. Algo que a Kakashi no le agradó en absoluto, luego del incidente la vida de Naruto había corrido peligro, ya que el peliplata había intentado tomar venganza por lo ocurrido. Por suerte la mañana siguiente a Kakashi se le había dado una misión, por lo que no se lo había encontrado, pero regresaba hoy, así que le esperaban algunos problemas. Ante esto el subió solo dió un suspiro y siguió caminando hasta llegar al departamento.

Ya estando en la puerta sólo cogió un largo y profundo respiro y se dijo a si mismo "ya que".

Al entrar se encontraba un Kakashi algo enojado con un trapeador y una escoba en la mano.

Naruto sabía que iba a pasar, por lo que palideció y empezó a negar con las manos y la cabeza. Sabía que le tocaría la limpieza, y por lo que esperaba sería por lo menos un mes.

Naruto intentó escapar, de la "difícil" tarea, pero Kakashi lo detuvo con una mano y el rubio tuvo que empezar la labor.

Kakashi se encontraba sentado en un sofá en la sala, mientras leía un libro icha icha y Naruto se encontraba con un cómico mandil y un pañuelo en la cabeza aspirando la casa.

Normalmente Kakashi era el encargado de las tareas del hogar y cuando él iba a misiones dejaba a una muchacha para la limpieza. Pero según Kakashi ese mes Naruto sería el encargado de todas y absolutamente todas las tareas del hogar, desde cocinar hasta lavar la ropa. Esto para el rubio era extremadamente perezoso, tanto así que algunos lo habían hecho pasar por un Nara o talvez peor.

El rubio maldecía la hora en la que decidió quemar esos libros.

En eso alguien toca la puerta, el rubio se dispuso a abrir la puerta, cuando escucho una pequeña risa contenida de Kakashi, el rubio ante esto solo entrecerró los ojos y prosiguió a abrir la puerta.

Allí ante sus ojos se encontraba su segunda peor pesadilla. Un hombre alto moreno con un extraño corte de pelo, vestido de verde con un pulgar levantado hacia arriba y una sonrisa blanca que parecía brillar. El ojiazul palideció, ya que imaginaba lo que le pasaría. Está era la venganza de Kakashi.

Guy: ¡Oi! ¿Estás listo?- preguntó el pelinegro mientras miraba al rubio-.

En eso el rubio sólo sintió un jalón por la parte del cuello de su camiseta para posteriormente ver cómo Kakashi se despidía de él con la mano y con una clara sonrisa, y él era arrastrado hacia quién sabe dónde.

Después de unos minutos el rubio se encontraba en lo que reconoció como la entrada de Konoha.

Guy: Yosh, empecemos con el calentamiento.

El rubio ante esto tragó en seco, sabía lo que esperaba. Un duro entrenamiento, aunque tenía la esperanza de que Guy tuviera un poco más de compasión que Dragón.

Después de aproximadamente cien vueltas a Konoha con pesas, sellos y parado de manos el rubio terminó el "calentamiento". Para este punto el rubio dudaba que Guy fuese humano, ya que apenas se notaba un leve cansancio en él, pero en cambio Naruto se encontraba con las manos apoyadas a las rodillas jadeando y sudando un poco. Claro que el rubio no estaba tan cansado cómo parecía, pero pensó en qué tal vez Guy se lo creyese y lo dejara descansar ya que en ese momento realmente deseaba poder tomar una siesta.

Pero su plan no funcionó, prácticamente en cuanto acabaron semejante calentamiento, el rubio tuvo que hacer mil sentadillas, mil flexiones, mil abdominales, mil lagartijas y diez mil saltos de cuerda. El rubio se encontraba medio muerto tirado en el suelo ya que el demonio verde no conforme con hacerle hacer semejante cantidad de ejercicios le puso unos sellos de gravedad, y un montón de pesas, además que lo antes mencionado era solo la punta del iceberg, ya que luego de unos segundos de descanzo el rubio tuvo que hacer infinidad de ejercicio de más. Además el pelinegro le había dicho que tenía que hacer todo aquello a la misma velocidad que el, por lo que el ojiazul tuvo que hacelo a la velocidad de la luz.

En estos momentos podíamos ver a un pequeño rubio medio muerto, recostado en su cama, con una pequeña cantidad de espuma en la boca.

Después de tres semanas de tremenda tortura a la que fué sometido por parte de Kakashi y Guy su cuerpo estaba hecho tiras, no era capaz de mover casi cualquier músculo sin sentir dolor. Realmente pensó que quemar esos libros fué el peor error de su vida.

Un Naruto muuuuy adolorido se encontraba caminando hacia sus queridos ichiraku. Cuando de repente se acordó, en ese momento eran aproximadamente las dos de la tarde y había quedado con su equipo anbu a las diez de la mañana para repetir la prueba del mes pasado. En ese momento fue corriendo hacia su apartamento, se vistió rápidamente y se fué.

Al llegar se encontraban tres anbus claramente irritados.

Kitsune: perdón, pero es que me perdí por el camino de la vida - dijo en un tono amigable, cómo si nada hubiese pasado, mientras saludaba con la mano de una forma parecida a la de Kakashi -.

En eso se escuchó un grito ensordecedor.

Saru: ¡llega tarde, no más que tarde tardísimo!- dijo el Hyuga con un claro enfado en su voz-.

Kitsune se disculpó una vez más y con una voz un poco más seria dijo:

Kitsune: hora de su prueba...

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