A pesar de ver la destrucción que provocaba el gran dragón Smaug, Lisvelot veía desde la montaña impaciente creyendo firmemente que Fili y los temas se salvarían.
La ciudad de lago estaba envuelta en llamas y aun a distancia se podía ver al dragón destruyendo con su cuerpo las estructuras altas y lanzando bocanadas de fuego a todos lados, Lisvelot pudo ver como Smaug se elevó volando de forma agonizante y luego se escuchó un terrible golpe, Smaug había muerto.
-¡A muerto! ¡Smaug está muerto! -dijo la elfa feliz.
-Por mis barbas, la noticia se recorrerá por todos lados- decían los enanos.
-El hombre que ha matado al dragón es el dueño del nombre Bardo- dijo un viejo cuervo posándose sobre una roca enfrente de los enanos.
-¿Es cierto?- le preguntó Lisvelot al cuervo, ya que el cuervo hablaba la lengua común.
Al llegar la mañana los cuatro enanos que se habían quedado en la ciudad del lago llegaron a Erebor, Lisvelot, estaba sentada en un trozo de la puerta de la entrada viendo una de las flechas que le dio Lord Elrond, las flechas más resistentes de los elfos, recordaba viejas historias de la gran guerra de los trasgos en la cual esas flechas eran conocidas como "la lluvia de luz azul" en ese momento Bofur entro de primero.
-No, no, no, no, no es necesario que se ponga de pie señorita Lisvelot- dijo Bofur acercándose a la elfa.
-Ah, ¿porque?- dijo Lisvelot extrañada.
-Porque si no, no la hubiera alcanzado.- dijo Bofur abrazando a la elfa.
-Lisvelot -dijo Kili abrazando fuertemente a Lisvelot.
-Ho... Hola Kili-
Y por último Fili entró, la mirada de ambos (el enano y la elfa) mostraban gran felicidad, Kili, Oin y Bofur decidieron adelantarse un poco.
-Me alegra que estés bien- dijo la elfa la cual se sentía más que feliz.
-Creí que habías muerto por Smaug - dijo Fili aliviado de ver que la elfa se encontraba bien.
Los cinco caminaron por aquellos largos caminos con muchas gradas.
-Alto ¡esperen!- apareció Bilbo corriendo- no pueden bajar, lleva días sin dormir, no quiere comer.
-¿De quién hablas?- dijo Fili.
-Bilbo habla de Thorin.- Dijo Lisvelot- lo siento, no puedo seguir bajando.
La elfa tomo el camino de regreso, puesto que recordó las palabras que le dijo Balin al entrar a Erebor luego del día que murió el dragón.
"-Señorita Lisvelot, necesito hablar con usted- dijo Balin acercándose a la elfa.
-¿Ocurre algo Balin? -Dijo la elfa extrañada.
-Es sobre Thorin, le recomiendo que no se acerque a la sala del tesoro....-dijo Balin sin terminar.
-Thorin ya se ha enfermado ¿no? Es una pena- dijo la elfa.
-No quisiera verla envuelta en problemas, además si le llegase a pasar algo malo a usted por culpa del tesoro el rey elfo declararía la guerra- dijo Balin viendo a la elfa."
Lisvelot recordó la conversación, a pasos rapidos la elfa se separó de los enanos hasta llegar a la salida, los enanos se dirigían casi corriendo hasta que se encontraron con la enorme sala llena de oro y gemas, los enanos se quedaron sin palabras por lo sorprendidos que se encontraban al ver el tesoro, allí se encontraba Thorin, y en sus ojos se podía apreciar un vacío profundo en su alma, la enfermedad ya lo estaba carcomiendo.
-Bienvenidos sobrinos míos, al gran y magnifico Erebor- dijo Thorin extendiendo sus brazos.
Los cuatro enanos y el hobbit se dirigieron a una sala pequeña donde se encontraban los demás enanos, y se saludaron muy fraternos con abrazos; Thorin los obligo a buscar sin descanso la piedra del arca.
Bilbo se dirigió a la parte externa del palacio y sacó la piedra del arca de su chaleco mientras recordaba las palabras de Smaug.
-Sabía que la tendría usted señor Bolsón- dijo Lisvelot acercándose.
-Ah... -fue lo único que pudo pronunciar Bilbo por la sorpresa casi botando la piedra.
-No se preocupe señor Bolsón, no diré nada sobre eso, si necesita mi ayuda sabe que puede pedírmela- sonrió la elfa.
Apresar de los intentos de Bilbo para hacer que la enfermedad que invadía a Thorin se detuviera, no lo lograba, Thorin ordenó que los enanos taparan el hueco de la entrada con rocas, Lisvelot veía desde arriba el campamento de los humanos que se situaron en las ruinas de la ciudad de valle.
Lisvelot logró ver al ejército de elfos y no pudo evitar sentir que eso empeoraría las cosas, Bardo se acercó para intentar hablar con Thorin e intentar llegar a un trato con él, ambos hablaron por un agujero entre las rocas.
Thorin se negó rotundamente a ayudar a los hombres de la ciudad de lago. Los enanos más ancianos y Thorin conocían aun la lengua de los cuervos y mandaron con un cuervo el mensaje a los enanos de las colinas de hierro a que se prepararan para defender Erebor.
Todos se preparaban para la guerra, los enanos, humanos y por supuesto los elfos, los enanos se pusieron las armaduras que habían en Erebor, inclusive a Bilbo le dieron una armadura.
Las noches parecías irregulares, unas pasaban rápido y otras con mucha desolación, Thorin ordenó que hicieran guardia, Lisvelot tenía que pasar viendo el campamento de los elfos y los humanos y si tenía mucho frío debía irse a un rincón lejos de la gran sala.
Esa noche Fili tuvo el primer turno y al subir encontró a Lisvelot viendo el campamento.
-Lamento que debas estar aquí- dijo Fili sentándose al lado de la elfa.
-Aun no tengo sueño, por eso estoy aquí- dijo sin voltearlo a ver.
-Tendré buena compañía entonces- dijo Fili sonriendo.
-Eso creo- Fili noto cierta tristeza que pintaba el tono de voz de Lisvelot y tomó la mano de la elfa.
-Estas muy fría ¿te sientes bien?- dijo Fili.
-Claro, no te preocupes- dijo Lisvelot dirigiéndole la vista mientras sonreía.
-Me alegra poder verte sonreír- Lisvelot no pudo evitar soltar una leve risa al escuchar las palabras de Fili- Ah por cierto, te he traído la cena, pensé que tendrías mucha hambre.
-Gracias Fili- dijo Lisvelot.
-Te he traído algo- dijo Fili metiendo su mano en su bolsillo- ten es para ti- dijo dándole un collar de gemas de pura luz de estrella.
-Es muy bonito, me recuerda mucho a las noches del bosque.- dijo la elfa.
-Sabía que te gustaría Lisvelot y sé que se verá muy lindo en ti cuando lo lleves puesto.- Sonrió.
Lisvelot no dijo nada más, bostezó y cerró los ojos hundida en sus lejanos pensamientos elficos, Fili no pudo aguantar más y se quedó dormido, un cuervo despertó a la elfa.
-¿Un cuervo? ¿Qué ocurre?- dijo Lisvelot aun con sueño.
-Señorita Hojaverde, el rey Thranduil se encuentra aquí, en el campamento junto a los humanos, dispuestos a luchar.
-Gracias- le dijo Lisvelot al cuervo y este se fue, una oscuridad inquietante invadió el corazón de la elfa.
-Pronto, todo esto puede que este cubierto de sangren sería una pena tanto problema sólo por una montaña y un tesoro maldito- dijo la elfa viendo el collar que le dio Fili, lo volvió a guardar pero se quedó nuevamente viendo hacia el campamento de los humanos y elfos, imaginando el sonido de los instrumentos y las canciones que los elfos debían estar cantando.
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Una nueva integrante (El Hobbit)
FanfictionEl orgullo de los enanos se pone a prueba desde el inicio de su largo viaje en búsqueda de la recuperación de su antiguo reino Erebor, pues una integrante nueva se une a su compañía además de nuestro querido Bilbo Bolsón, por la cual la misión puede...
