El infierno sea desatado.

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El gobernador tras escuchar a Thorin decir que compartiría su oro con todos los de lago aceptó de inmediato, en ayudar al rey bajo la montaña, a los enanos les dinero ropas nuevas, comida y armas, por su parte Lisvelot se negó a aceptar esas cosas.

A la mañana de ese día, se les proporciono un pequeño barco, solo para ellos y la elfa, les fueron comida para un largo tiempo si la administraban bien, Kili estaba dispuesto a subir al barco pero Thorin se negó a que lo abordara, ya que había sido herido cuando escaparon del reino de los elfos del bosque, Kili jaló un poco las prendas de Lisvelot, para que esta quedara casi a su altura, Kili se acercó al oído de Lisvelot y en casi un susurro le dijo.

-Por favor señorita Lisvelot cuida bien de Fili- Lisvelot solo lo vio y en un susurro le respondió: -Lo cuidare lo más que pueda, eso tenlo por seguro- Lisvelot le sonrió y se puso de pie para subir el barco, puesto que Thorin quería que fuera, Lisvelot sospechaba por qué pero prefirió ignorarlo; para sorpresa de Kili y Lisvelot, Fili salió del barco, no quería dejar a su hermano.

Los enanos, el hobbit y la elfa fueron despedidos con música y Bofur a quien le agarró la tarde también se tuvo que quedar con los demás.

Al llegar a la orilla todos bajaron y distribuyeron la carga para llevarla entre todos y emprendieron de nuevo un largo camino hacia la sima de la montaña, la cual parecía muy distante... en el camino Lisvelot no podía dejar de pensar en el motivo que merecería el hecho de que Thorin decidiera llevarla y entrar un elfo a Erebor.

Luego de una larga caminata llegaron al mirador, el paisaje no era en ningún punto bueno.

-¿Qué es eso?- pregunto Bilbo.

-Es la ciudad de valle, bajo la desolación de Smaug- dijo Balin.

-Vamos, tenemos que seguir antes de que el sol se ponga- dijo Thorin.

-Espera, este es el mirador, Gandalf pidió que lo esperaran aquí.- dijo Bilbo viendo a Thorin.

-Bilbo, tiene razón Thorin, debemos esperar a Gandalf- dijo Lisvelot parándose al lado de Bilbo.

-¿No lo ven? No hay tiempo para esperar al mago, estamos solos ahora.- dijo Thorin molesto.

Los enanos siguieron caminando, Bilbo y Lisvelot se volvieron a ver y mejor siguieron caminando, los enanos, el hobbit y la elfa subieron a la pequeña bóveda, el sol se ponía en el horizonte pero por más luz que hubiera no se mostró ninguna cerradura, los enanos golpearon la pared pero no consiguieron nada y el sol se escondió, la tristeza cayó sobre los enanos pero en las mentes de Bilbo y Lisvelot resonaban las palabras que dijo Lord Elrond

"con la luz del último día de Durin se mostrara la cerradura", un zorzal golpeaba un caracol contra la pared y la luz de la luna mostró la cerradura, los enanos parecía que estaban lejos, a pesar de que Bilbo les gritaba que regresaran, la elfa tomo la llave y abrió la puerta, cuando Thorin llego se llenó de enojo al ver que la elfa abrio la puerta antes que él, pero al entrar a Erebor olvido cualquier enojo.

-Erebord- dijo Thorin- conozco todas las partes de este lugar ¿lo recuerdas Balin?

-Lo recuerdo- dijo el enano con lágrimas en los ojos.

-Aquí yace el séptimo reino del pueblo de Durin, que el corazón de la montaña una a todos los enanos para proteger este lugar- leyó Lisvelot en una pared.

Balin acompañó a Bilbo y le explicó sobre la piedra del arca.

-Ah Bilbo- dijo Balin deteniéndolo- si hubiera un dragón allá abajo, no lo despiertes.

Bilbo se sintió mareado por un momento, pero Balin ya se había ido y no tuvo más que seguir bajando las escaleras.

Bilbo entró lento a la gran sala del tesoro y pudo apreciar el tesoro de Erebor, Bilbo bajó de las largas gradas y se dirigió a buscar la preciada piedra del arca, Bilbo tomó una copa y unas monedas de oro se corrieron dejando al descubierto al gran dragón. La bestia abrió un ojo y pudo ver a Bilbo, este con mucho miedo se puso el anillo.

-Bien, ladrón te huelo, siento tu respiración ¿dónde estás?- el dragón se movió entre el oro- hay algo en ti, llevas algo más poderoso.- Bilbo vio una sombra tenebrosa y se quitó de inmediato el anillo.- allí estas ladrón de las sombras.

-Ah, yo no he venido a robarte, oh Smaug ataúd con alas, solo quería contemplar tu magnificencia, si en verdad eras tan grande como cuentan las leyendas, no me lo creía.- dijo Bilbo con la voz temblorosa.

Smaug se movió a una parte más amplia de la sala y se posiciono de la forma más magnifica que él conocía y dijo:- ¡¿Lo crees ahora?!

-Ah, cierto es que las leyendas y canciones no te hacen mucho honor, oh Smaug el magnífico- pudo decir Bilbo tratando de hacer una voz más tranquila.

-¿Crees que los cumplidos te salvaran la vida? Dijo Smaug.-

-No- dijo Bilbo viendo como Smaug se acercaba.

-Pareces familiarizado con mi nombre pero no recuerdo haber olido a algo como tu ¿quién eres? Y ¿de dónde vienes? Si no es discreción- dijo Smaug acercándose más a Bilbo haciendo que se pusiera más nervioso.

-Soy.... vivo bajo el monte y sobre el monte, allí veo senderos y camino sobre el aire sin ser visto- dijo el pobre Bilbo.

-Impresionante y ¿qué más afirmas ser?- dijo Smaug acercando su enorme y largo hocico a Bilbo.

-Ah... hacedor de acertijos y porta fortunas- dijo Bilbo con un poco de nauseas por el aliento de Smaug.

-Hermosos títulos, continua.- Smaug se alejó.

-Jinete del barril- dijo Bilbo

-¿Barriles? Esto se pone interesante y ¿qué pasa con tus amigos los enanos?- dijo Smaug moviéndose de un lado a otro.

- ¿Enanos? Aquí no hay ningún enano, debes estar equivocado- dijo Bilbo intentando evitar revelar a los enanos.

-No lo estoy, te han mandado a ti a hacer el trabajo sucio, mientras ellos están afuera agazapándose.

Bilbo dudó un rato por las palabras de Smaug, pero aun así dijo: -Oh, no es así oh Smaug la más grande calamidad.

Bilbo y el gran Smaug siguieron hablando, y las palabras de Smaug hicieron dudar a Bilbo muchas veces, ya que a los dragones les gustaba jugar con el pensamiento de sus víctimas; aun así Bilbo intentó tomar la piedra del arca.

Los enanos y la elfa entraron a las estancias donde Smaug al verlos dejó al mediano de lado, y optó por darle cazeria a los enanos y la elfa.

Esto guiados por Thorin, planearon una forma para "detener al dragón", insultándolo y enojándolo hicieron que lanzara una gran bocanada de fuego, el suficiente para encender los grandes hornos de Erebor, los cuales se encendieron a pesar de los largos años, Smaug se quedó asombrado tras llegar a una de las grandes salas del rey de Erebor, una estatua se encontraba allí, hecha de oro, al acercarse más, la estatua se destruyó sepultando al dragón en oro derretido pero ¿cómo morirá un dragón en algo que se derrite con el calor? El dragón salió de la montaña y se sacudió el oro que tenía entre las escamas, directo a la ciudad del lago.

Lisvelot vio desde la salida de la montaña a Smaug dirigirse a la cuidad del lago y no pudo contener unas lágrimas al recordar que Fili estaba allí y que de seguro moriría cuando Smaug llegara.

-¿Que hemos hecho?- dijo Bilbo viendo a Smaug alejarse.

-Hemos desatado el infierno en la ciudad del lago - dijo Lisvelot guardándose las lágrimas.

Todos vieron como Smaug empezó a lanzar bocanadas de fuego en toda la ciudad del lago...

Una nueva integrante (El Hobbit)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora