Los primeros rayos trémulos del amanecer se colaron por las cortinas azul cielo del cuarto. Una mata de cabellos rojizos se esparcía entre las sábanas y un leve ronquido salía de la boca abierta del pelinegro. Jotaro dormía plácidamente, ayer había sido la mejor noche de su vida y estaba agotado a morir de tanto que había embestido a su mejor amigo. Una sonrisa inconsciente se plasmó al remembrar la sensación.
Por el otro lado, Kakyoin había despertado desde hace horas y se debatía en su lecho si debía armar un escándalo por lo sucedido o simplemente irse de ahí con el poco orgullo que le quedaba. El recuerdo de sus gemidos agudos y sus pieles chocando lo hizo sonrojar de golpe.
Maldito Jotaro.
Brincó del susto al sentir un par de manos rodeando su cintura y apretujándola fuerte. No quería despertar a Jotaro y enfrentar su cruda realidad, pero si seguía ahí correría el riesgo de volver a ser atacado por la gran fiera que tenía al lado. Sudó frío al percibir como las rasposas manos empezaron a bajar hacia su entrepierna y la respiración caliente de Jotaro golpeaba la parte posterior de su cuello. Hizo el intento de zafarse, calculando la velocidad de sus movimientos suavemente hasta que la mano ajena tomó su miembro y la otra viajó hacia su trasero.
-¡Quita tus manos!
Kakyoin se incorporó rápido tomando en el camino la sábana para tapar su desnudez.
-¿Buenos días? Sí, yo también amanecí bien, gracias por preguntar.
-¡No te hagas el inocente cuando ayer...! ¡Agh! Me duele...- sujetó sus caderas y cerró los ojos mientras esperaba a que el dolor punzante en su entrada se calmara. Mentiría si dijera que no le disgustó completamente ese gramo de dolor, aunque su orgullo no lo dejaría aceptarlo.
-Creo que deberías descansar mejor, ayer follamos tan duro que pude haberte roto el...
-¡No quiero oír los detalles, joder!
—Relájate Noriaki.
—¡Eres un idiota! ¡Te aprovechaste de mi y abusaste!
—Pero si lo disfrutaste tanto como yo. Además solo fue...
—¡Ese no es el punto aquí! ¡Te dije un par de veces que pararas y no me escuchaste! ¿Sabes que pude haber muerto de una hemorragia?— siguió vociferando sin tregua alguna mientras buscaba su ropa y la colocaba de nuevo en su cuerpo. Ahora que lo veía bien, había marcas de dedos sobres sus caderas y un sinfín de moretones junto a mordidas en su cuerpo.
—Relájate, ¿Quieres? Solo fue...
—¿Cómo quieres que me relaje cuando hicimos eso? ¡Ni siquiera preguntaste mi opinión!
—Maldita sea, Kakyoin, solo fue sexo— hastiado de escuchar sus quejas prendió un cigarro y frunció el ceño. Hasta el sabor del tabaco le pareció agrio.
Hubo un silencio efímero entre ellos, en dónde el único sonido que resonaba era el del cigarro siendo incinerado. Kakyoin pudo escuchar también un leve crujido en su corazón.
¿Por qué se sentía así? Tan humillado, tan denigrado... Tan vacío.
—Oh, ya veo. Solo fue jodido sexo— murmuró terminando por fin de colocar su chaqueta verde. —Debo irme, me están esperando en casa. Compermiso- murmuró cabizbajo y saliendo rápidamente del hogar Kujo. Fue tanta su prisa que no recordó que su mochila y pertenencias estaban ahí.
Antes de salir, se congeló al sentir el rastro de la semilla ajena resbalando por sus muslos. "Maldito Jotaro", pensó sonrojándose y cerrando la puerta de un azotón. Ahora tendría que irse en camión o taxi para...
Su billetera. La había dejado dentro la residencia. Se maldijo por décima vez y empezó a caminar el largo trayecto a su casa.
Mataría a Jotaro la próxima vez que lo viera.
-Yare yare...- suspiró Jotaro tumbándose en la cama. ¿Lo había lastimado? ¿Le disgustó tanto para irse de esa forma? ¿Qué debía hacer ahora?
-Cielos, creo que debí llegar un poco más tarde. Alguien y cierta persona no arreglaron sus problemas post coitales- dijo la rubia viendo aún el rastro invisible que dejó el mejor amigo de su hijo al haber escapado.
-No lo sé, ayer estaba todo bien y de repente... Espera, ¿Qué carajos acabas de decir?
Holly soltó una gran carcajada al admirar a su hijo tapándose con las sábanas e intentando disimular el ambiente sexoso que se había incentivado la noche anterior.
-Oh, cariño, no soy tan ingenua. Sé que ayer hicieron algo más que "jugar vídeojuegos". Y está bien, porque yo también fui joven y tuve mis aventuras por ahí.
Holly cerró la puerta antes de que una almohada impactará contra esta. Rió escandalosamente al escuchar las quejas de su pequeño hijo y prosiguió a llegar a su recamara.
Estaba demasiado cansada y algo de la resaca aún vagaba por su cabeza.
•••
No me maten, les juro que esto se pondrá mejor.
Haloooo, ¿aún me recuerdan?
Acabo de regresar de las entrañas de la universidad en línea y pues creo que con eso básicamente les explico eso jaja
Por cierto, modifiqué un poco a Holly porque vamos, ¿Quién le cree a Araki la historia de la "niña buena y santa" cuando es hija de Joseph Joestar? Debe tener por ahí un pasado algo turbio también.
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Fuerte Deseo
De Todo"La presa rondaba a diario el territorio del depredador sabiendo los fuertes tiempos de hambruna que este pasó. Sin embargo, nunca temió. El ciervo paseaba libre por los altos pastizales, siendo visto por el famélico lobo que guardaba el momento per...
