El pueblo por sí solo no era interesante, era normal, un pueblo normal, la gente se conocía desde muchas generaciones atrás, las casas se conocían entre ellas, pues nunca cambiaban de lugar, solo existía una escuela, un café, un supermercado, una comisaría, y un solo restaurante, a unas 5 cuadras de la casa de Emma, el camino fue agradable a pesar de que a cada paso el frio pegaba contra sus caras y deseaban haberse puesto otro suéter encima, una neblina áspera cubría el camino, y las banquetas seguían aun mojadas, cada persona que pasaba cerca de ellas se les quedaba viendo, tal vez era porque no conocían a Flora, o tal vez era por la forma en la que caminaban, jamás pensaron que el tomarse de las manos podría ser un problema, no lo era en la ciudad, o tal vez era por que reconocieron a Emma, a la pequeña Emma, e intuían que algo andaba mal, pues, se sabía muy claro entre los habitantes, que la relación entre la señora mercedes y su hija mayor, no era muy buena, o tal vez esa relación era inexistente.
Al llegar al restaurante, flora se sorprendió mucho, era el lugar perfecto, más que un restaurante parecía un bar, las paredes eran de color café claro, de ellas colgaban varias pinturas dignas de un museo, y algunos otros objetos que hacían que casi toda la pared estuviera tapizada con algo, se encontraban en el 4 mesas y un barra, solo había una ocupada, por una señora ya mayor y 2 chicas que podrían ser por mucho 3 años menos que las otras 2 extrañas que habían entrado por la puerta segundos antes, una combinación extraña, una alegre, otra seria, una con un saco color amarillo y la otra con un suéter color café, Flora y Emma se sentaron en la del rincón, primero porque tenían mucho frio y segundo, flora quería tomarse muchas fotos, pues le agradaba demasiado el lugar, y no quería molestar a nadie, en la mesa solo se encontraba una vela prendida, no era necesaria, pues existía un montón de luz alrededor, pero era un lindo detalle, el color de las luces hacía que el espacio pareciera acogedor, tal vez en las noches seria aún mejor, estar reunida con todos tus amigos, hablando sobre memorias que tú ya habías olvidado, una cerveza, otra , una más, ¿Por qué no?, puedo aguantar, besarte con tu novio, y volver tarde a casa, esperando que tu madre no esté despierta esperándote, pero... aun si te castigaban, para ti hubiera sido la mejor noche, pero para desgracia de Emma, ella no vivía en una serie sobre adolescentes y sus problemas de día a día.
La realidad es que ella odiaba el restaurante, odiaba estar en el pueblo para ser sinceros, todo por lo que Flora se sorprendía, para ella era otro recuerdo reprimido por mucho tiempo. Ella odiaba el no poder hacer nada, cada recuerdo florecía, y la realidad se hacía más cruda a cada paso que daba dentro de este maldito pueblo. Pero lo que más odiaba era así misma, por no poder centrar toda su atención en su hermana, y tomarle más importancia, a este restaurante, este pueblo y a su madre.
-¡este lugar es increíble!-dijo Flora mirando a su alrededor como si lo que veía merecía que lo viera con tanto asombro.
-tenía que serlo, es el lugar que nos da esperanza a todos los habitantes, y si no te gustaba... creo que entonces no habría otra cosa asombrosa por enseñarte, no hay muchas opciones- dijo Emma con la vista fija en sus manos, estaba ansiosa, desde el viaje ha estado así.
-solo por este restaurante me mudaría aquí, y cada mañana tu y yo vendríamos aquí, y pediríamos un café americano con 1 de azúcar y una de vainilla para ti, y para mí una malteada de chocolate- dijo Flora interpretando con las manos todo lo que decía. Algo que hizo sonreír a Emma. Primera sonrisa desde que llego aquí.
-aquí no venden malteadas, solo venden café amargo, y si pides algo así puede que te saquen a patadas- Emma ya estaba de mejor humor.
-ahora lo entiendo, por eso te gusta el café amargo, jamás probaste un buen café.
-¿y tú qué sabes? Jamás te he visto tomar café-dijo Emma intentando defenderse.
-claro que tomó café, pero solo cappuccino, y solo de la cafetería que estaba cerca de la facultad de ciencias- dijo Flora fingiendo no darle importancia, pero Emma ya se había percatado.
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madre
Misteri / ThrillerDespués de años sin saber nada de su familia, Emma recibirá una llamada que hará que vuelva a casa, su hermana ha desaparecido, ahora Emma tendrá que afrontar poco a poco sus traumas y demonios y se dará cuenta por que desde un principio no quería v...
