"EMPIEZA LA CUENTA REGRESIVA"

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Ha pasado una semana desde que Marc inició su plan para atrapar a mi familia y tres días desde que Derek me besó en la fiesta.

He de admitir que desde entonces lo he estado evitando.

Son las seis de la mañana y me encuentro golpeando un saco de boxeo con los cascos puestos y completamente ajena a lo que sucede a mi alrededor.

En el instante en el que siento una presencia tras de mí, me giro preparada para dar una patada al aire, pero mi adversario la esquiva y me la coje obligandome a guardar el equilibrio con una pierna.

- Principessa, eres demasiado arisca de buena mañana.

En cuanto reconozco su rostro siento mi rostro arder levemente, pero decido mantener la compostura.

Me suelta el pié y vuelvo a golpear el saco de boxeo ignorándolo.

No pasan ni dos minutos cuando me percato de que se ha puesto a hacer ejercicio en la otra punta del gimnasio.

A las ocho en punto he acabado toda mi serie de ejercicios y estoy en la terraza para refrescarme.

Una luz directamente en los ojos me advierte de que algo o alguien está intentando llamar mi atención.

Cuando me doy cuenta de lo que es, me aseguro de que Derek no está rondando y salto hacia el suelo.

Me acerco a escondidas hasta el bosque que hay y ahí me encuentro con un hombre de unos cuarenta años.

- Oficial Tyanna, el capitán Marc me ha pedido que le entregue esto.

El hombre me ofrece un pequeño sobre, donde seguramente se encuentran mis órdenes.

De repente veo como el hombre hace una reverencia a mis espaldas y se retira en silencio.

Al girarme veo a Derek recostado en un árbol mirándome serio.

Ruedo los ojos cansada de tenerle detrás como un perro.

- Podrías dejar de perseguirme? Me estas cansando.

Paso por su lado, pero él me agarra con fuerza de la muñeca.

Lo miro amenazante.

- Suéltame o te juro que te dejo esteril de por vida.

Su mirada se ensombrece y mi alarma interior se enciende diciendome que debo huir, pero no pienso hacerlo.

Derek obedece y me suelta, pero justo cuando me doy la vuelta siento que golpea mi nuca dejándome inconsciente.

En cuanto recobro el conocimiento me encuentro esposada a la cama de su habitación y amordazada.

Intento soltarme, pero es imposible.

Escucho la puerta del baño abrirse y fulmino a la persona que sale de el.

Derek ignora mi mirada y simplemente se dirige a su armario.

He de admitir que desde que llegué no he tenido la oportunidad de admirar su cuerpo.

Espalda ancha y trabajada, brazos fuertes, capaces de cogerte con gentileza o con fuerza bruta... y un abdomen tan marcado como su v.

Pero lo que más me llama la atención son los tatuajes que tiene en la espalda y en el lado izquierdo del cuerpo.

Observo detalladamente cada uno. 

El de la espalda es el fénix, y los de su abdomen, pecho y brazo izquierdos representan las llamas.

He de decir que se ve tan caliente como el fuego mismo.

- Si quieres puedo enseñarte mas.

Alzo la mirada hacia sus ojos y veo una sonrisa egocéntrica en sus labios.

Giro la mirada ignorándolo, pero vuelvo a mirar al frente en cuanto siento que algo se sube a la cama.

Derek se encuentra caminando a gatas con unos simples boxer puestos hacia mi.

Le miro enfadada e intento darle una patada, pero me inmoviliza sin darme tiempo a procesar lo que está pasando.

- Aquella noche te lo decía en serio principessa.

Siento como acaricia mi rostro y en su mirada solo puedo ver sinceridad.

Dejo de moverme para darle a entender que no escaparé.

La sonrisa que me dedica es completamente diferente a las que he visto anteriormente.

Me saca la mordaza de la boca, pero en cuanto ve que tengo intención de hablar, me besa.

Me gustaría decir que estoy sorprendida, pero desde que lo he visto saliendo de la ducha solo he podido pensar en sus labios y en volver a sentir aquello que sentí aquella noche en el puerto.

- Callate... no digas nada...

Siento como besa mi mandíbula y baja hasta mi cuello, provocándome escalofríos por toda la espalda y un cosquilleo en el abdomen.

- Suel... suéltame...

A pesar de que me encuentro mirando al techo debido a sus besos en el cuello, se perfectamente que está sonriendo.

En el momento en que mis manos son liberadas Derek me las coge y me obliga a abrazarle lanzandome encima suyo.

La situación me deja la mente en planco.

Derek sentado en la cama, yo encima suyo rodenandole tanto con mis brazos como con mis piernas, sintiendo como su miembro se pone cada vez más duro y como aprieta mi culo a medida que su beso se hace más profundo.

Su lengua recorre el interior de mi boca como si la quisiera grabar a fuego en su memoria.

En cuanto nos quedamos sin respiración, Derek para de besarme y junta su frente con la mía.

- È tempo di che il tempo regressivo abbia inizio (Es hora de que empiece la hora regresiva).

Me sonríe y al segundo se encuentra fuera de la habitación, dejándome mirando al techo y con el sabor a menta en mi boca.

WHITE MASKDonde viven las historias. Descúbrelo ahora