―Quédate un poco más ―pidió Andrew al notar que su amante tenía intenciones de dejarlo solo en la cama.
Natalia ronroneó contra su pecho.
―¿Aun no estás satisfecho? ―fingió mucha sorpresa―. Ya no somos unos niños, Andrew. No deberías exagerar.
―No estaba hablando de eso, pero si esa es tu forma de pedirlo... ―las caricias perezosas en el brazo de ella fueron pasando a las caderas.
Natalia detuvo la mano a tiempo antes de que la tentación pudiera más que la razón. Deseaba hacerle caso, permanecer acurrucada entre sus fuertes brazos era una de las maravillas de su vida. No podía arriesgar próximos encuentros por unos minutos más con él.
―Sabes que si pudiera me quedaría ―levantó la cabeza para buscar sus labios y darle un largo beso―. Te amo, Andrew.
Él la tomó del rostro para besarla un poco más.
―Y yo te amo a ti, Nat ―declaró el castaño.
―Bien, entonces debes dejarme ir ―demandó antes de levantarse de la cama.
Fue juntando su ropa encima del pie de la cama.
―Eres todo un espectáculo ―Barber la observó atentamente, recostado entre las almohadas y con las manos detrás de su cabeza.
Natalia se vistió sonriendo. Tendría el tiempo justo para llegar a su casa si no perdía más tiempo. Cuando estuvo lista con el vestido, Andrew saltó de la cama y fue por su abrigo. La ayudó a ponérselo y lo abotonó para que no le diera frío.
―Prométeme que no tardaremos mucho en vernos ―pidió sin querer apartarse.
―Lo prometo ―levantó el meñique, tal como acostumbraba hacerlo en el pasado para cerrar una promesa.
Él le dio un último beso antes de abrir la puerta de la habitación.
―Espera... ―Barber la tomó de la mano para ponerle su alianza.
―Lo siento ―se disculpó por casi haberse ido sin su anillo.
―Asumiré que te afecto tanto que hasta tu sentido común sufre ―sonrió de medio lado.
―Eso es justo lo que sucede.
La sensación de dejarlo en el cuarto de hotel fue abrumadora. Sin poder evitarlo, las lágrimas comenzaron a juntarse hasta que algunas mojaron sus mejillas. Salió por el estacionamiento y caminó hasta una parada de taxis. Subió a uno de los vehículos amarillos y le dio su dirección al conductor.
¿Cuánto más sería capaz de aguantar esos encuentros? Andrew Barber era el amor de su vida y quería que fuera feliz. Él tenía una familia, la cual podría recuperar si él así lo quería.
Natalia siempre había sido sincera con respecto a su situación: ella nunca podría divorciarse de Alexei. Todavía recordaba la reacción de Andrew cuando se lo había dejado claro.
A pesar de tener su número personal, Natalia nunca pensó en llamarlo. ¿Con qué objetivo lo haría? Habían pasado varios años y ya no tenían nada en común.
Se volvieron a ver varios meses después, en un restaurante en Chelsea. Barber acostumbraba viajar a esa ciudad cada cierto tiempo para una reunión de los asistentes con la fiscal del estado.
Natalia estaba cenando con Sveta, su suegra. La arrogante mujer había nacido en la riqueza, así que al haber tenido siempre lo que quería, no dudaba en tratar mal a los que la servían. La rubia ya estaba calculando una generosa propina para el mesero víctima de los desplantes de la matriarca de los Shovsakov.

ESTÁS LEYENDO
DESLIZ || Andrew Barber
ФанфікиLo que hacían estaba mal, pero ellos no podían parar. ¿Quién hubiera imaginado que el correcto fiscal Andrew Barber tuviera un secreto tan indecente? Andrew Barber x Natalia Romanova Los personajes son de Los Vengadores y de Defending Jacob.