La tenue luz de la vela es lo único que esparce las sombras. En este pequeño espacio, rodeada de mis libros viejos, entinto la punta de la pluma y comienzo a escribir...
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Mírame, y dime que no estoy sola.
Me duele fingir que no espero con ansias que llegue la hora...
Dime que a ti también se te acelera el pulso, o por lo menos, que sonríes... O que sientes el impulso de querer abrazar al mundo solo por saber que estoy aquí...
Dime que el amor no ha llamado tan solo a mi puerta, y que la primavera también está en tu huerta... Que el dolor de cargar con todo se te alivia un poco por mí.
Dime que también sueñas conmigo, que no solo yo imagino algún beso compartido... O un abrazo.
Dime que esto sí es correspondido...
Dime que no es un suicidio, y si lo es, di que te matas conmigo.
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